En plena vendimia, pisamos un viñedo DO La Mancha para conocer más detalles de la Sauvignon Blanc

Fina, fresca, blanca y salvaje. Los orígenes de la Sauvignon Blanc hunden sus raíces en el valle del Loira francés, con capacidad de aportar unos vinos con aromas vegetales, fruta verde, y algo de hortaliza.

 

Sin embargo, la fama mundial transciende a los blancos de la “blanca salvaje” (traducción literal del francés), muy apreciados por su acidez y más aún por la complejidad y sutileza aromática en otras regiones del mundo.

A la Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda o Sudáfrica, se han sumado en las últimas décadas los buenos resultados de los blancos Sauvignon Blanc de La Mancha, cuya latitud y clima más cálido ha dado lugar a blancos muy expresivos de fruta blanca.

Sus toques tropicales pueden llevar a confundirla con la blanca chardonnay, “su prima hermana, aunque con menos estructura, pero excelente resultados para vinificación”, apunta Luis Sierra, enólogo en Bodegas Lozano, donde estos días finalizan su vendimia nocturna en el municipio de Villarrobledo, en Albacete.

De cuerpo medio, son la opción ideal para entrantes, ensaladas y pescados ligeros. “Es muy aromática, no tan robusta y con tanta estructura como la chardonnay, pero resulta perfecta en aperitivos”, comenta Roberto Laguna, del departamento de Vinícola de Castilla, en Manzanares, en la provincia de Ciudad Real, donde ya trabajan en su fermentación a unos 16 grados.

“Ha sido una vendimia muy buena, con una entrada de uva por debajo de 20 grados, y una acidez magnífica” (Ph 3,4 y acidez total 6,5), matiza Laguna.

Según Isidro Rodríguez, Director Técnico de los vinos Tomillar, en Tomelloso, “la Sauvignon Blanc implica la necesidad de dominar todos los parámetros, desde la fecha de vendimia, muy importante, extracción de precursores aromáticos, prensado de la uva y el oxígeno, éste último como factor de mayor influencia en el perfil y evolución del vino en el tiempo. La gestión y el control del oxígeno disuelto en las primeras fases de la elaboración del vino: obtención del mosto, prensado de las uvas, control de la temperatura y, finalmente, la forma de conservación de los vinos en el tiempo, son de enorme importancia con el fin de evitar pérdidas de intensidad aromática y frescor.”

Con más de 2.000 Ha de viñedo inscritas, la Sauvignon Blanc es la cuarta variedad blanca más cultivada en DO La Mancha.

 

Su capacidad de adaptación al viñedo manchego ha sido digno de reseñar por su enorme potencial aromático, con rendimientos medios moderados, por debajo de los 8.000 Kg/ha.

 

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