Ejercicio saludable y una dieta equilibrada en la mejora de la calidad de vida para la Diabetes

No hay alimento consumido en exceso que sea beneficioso para el organismo. Por ello, siempre, sin olvidar consultar a su médico especialista para cualquier alteración en las pautas de alimentación, partimos de la premisa de la mesura en el consumo de vino moderado como complemento a una dieta saludable, esto es, aquella asociada  a la Dieta Mediterránea.

En el Día Mundial de la Diabetes (definida por Naciones Unidas como una “enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce.”), las sociedades contemporáneas afrontan la enfermedad hiperglucémica desde el reto de la propia educación alimenticia.

Expertos nutricionistas vienen señalando en los riesgos de un consumo excesivo de azúcares en nuestra diaria, que a corto y medio plazo pueden generar complicaciones patológicas precisamente como la diabetes, matizando la importancia de revisar el etiquetado de aquellos productos alimenticios.

De hecho, las autoridades sanitarias advierten de su aumento en número de casos, como confirman los organismos internacionales: “Desde 1980 el número de personas con diabetes en el mundo casi se ha cuadruplicado. Se estima que 422 millones de adultos padecían diabetes en 2014, frente a los 108 millones de 1980”.

Un incremento que podría estar asociado en las complicaciones derivadas de la obesidad y el sobrepeso para casos como la diabetes tipo 2.

Por todo ello, desde Naciones Unidas, señalan que “gran parte de los casos y sus complicaciones podrían prevenirse manteniendo una dieta saludable, una actividad física regular y un peso corporal normal, y evitando el consumo de tabaco.”

Vino, moderación y salud

Algunos medios especializados como Canal diabetes se hicieron eco en 2014, del estudio Diabetes Care que reportaba  los beneficios del consumo de vino en moderación también para el caso de la diabetes (tipo 2) “reduciendo el riesgo de mortalidad en enfermedades coronarias”.

Si ya en periodos vacacionales, apuntábamos al vino como aliado estético en la operación bikini, también, por motivos saludables puede ser un complemento (en moderación) para la dieta saludable.

Más aún si además situamos al consumo de vino moderado como sustituto de otras bebidas o refrescos. De hecho, para el caso de los vinos secos (si el contenido de azúcar residual es inferior o igual a 4 g/l expresado en glucosa según el Pliego de Condiciones en DO La Mancha) una copa de vino de unos 100 ml en tintos, por ejemplo, (13,5 %) aporta 75 Kcal.

En conclusión, recuperar con equilibrio el sabio recetario popular de nuestros ancestros junto a la práctica de ejercicio regular en actividad moderada y una buena copa de vino pueden no solo ayudarnos a ser más felices, sino también mejorar nuestro organismo.

 

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