El vino en la dieta

albondigas y vino

Como cualquier otro complemento alimenticio, todo depende de la cantidad o volumen ingestado. Una botella de vino es algo más que 75 cl de (agua, en un 88 % y alcohol en un 12%). Su descorche implica degustar la historia intrínseca que resume su tradición, su cultura en el lugar y añada en el que fue concebido. Detrás de una botella de vino hay  familias (miles de ellas en regiones productoras como Castilla La Mancha) que sustentan la economía en muchos casos, como única actividad, de pueblos enteros.

 

Pero una botella de vino, mejor dicho, una copa de vino, consumida en términos de moderación conlleva salud y buenos hábitos de vida saludable, cuando es integrada en la dieta alimenticia. Es lo que hoy conocemos como Dieta Mediterránea, la más saludable a nivel mundial, a la hora de prevenir enfermedades cardiovasculares y otros trastornos derivados del consumo indiscriminado de grasas saturadas.

Dos copas de vino al día (sobretodo vino tinto) funcionan como un valioso antioxidante con propiedades que refuerzan nuestro organismo en la prevención de enfermedades cancerígenas e incluso degenerativas. Es la conocida sustancia conocida como ‘resveratrol’, contenida en el hollejo de la uva que tantos motivos de investigaciones científicas ha motivado.

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Florentino Val, médico endocrino junto al Vpte de la Diputación provincial de Ciudad Real, Gonzálo Redondo

Precisamente de las buenas pautas y una correcta alimentación, donde el vino adopta un papel importante, estuvo hablando  el médico endocrino del Hospital Mancha Centro de Alcázar de San Juan, Florentino Val, para romper una lanza en favor del consumo responsable de vino entre la población adulta. Una tendencia  “donde en otros países sí llega a todos las capas sociales y que se quiere revalorizar”, en palabras del Presidente de la Diputación de Ciudad Real, José Manuel Caballero. Entidad administrativa al frente de FENAVIN que a lo largo de los meses primaverales (del 24 al 3 de mayo) se ha eregido en bastión y baluarte defensor de la “cultura del vino.”

En Alcázar de San Juan, precisamente, se dio el pistoletazo a los ciclos de ‘vino y salud’ de los múltiples eventos que vienen por delante. Ponencias, catas comentadas, mesas redondas, monólogos de humor y hasta desfiles de moda son los complementos más precisos que se han diseñado en la programación para concieinciar y convertir al vino en atractivo para el consumidor final, de cara al contexto de la próxima edición de FENAVIN.

 

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