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¿Hasta dónde se remontan los orígenes del consumo y elaboración del vino en La Mancha? ¿Cuál fue el momento crucial para su desarrollo? ¿Fueron los escritores del Siglo de Oro los primeros prescriptores del vino manchego?

A éstas y otras preguntas trata de responder este breve documental sobre la Historia del vino en La Mancha.

Un retrato que recoge la evolución de un producto ligado a una tierra y un cultivo que trasciende lo social y económico para convertirse en un referente cultural y antropológico a lo largo de los siglos anteriores.

Del arado romano a la viticultura de monasterio

En apenas unos veinte minutos, el espectador se construye una idea del valor intrínseco en la Historia del vino en La Mancha.

Desde su llegada, vinculada a las primeros contactos comerciales de las colonizaciones de aquellos pueblos del Mediterráneo (Griegos y Fenicios, fundamentalmente), hasta el influjo y sustrato definitivo que supuso la romanización en las sociedades íberas del periodo protohistórico.

Recreación de un campamento romano
Recreación de un campamento romano

A la loba capitolina le debemos no solo el derecho, las tradiciones socioculturales y hasta gastronómicas. También el cultivo de la viticultura es romano. De ellos, aprendimos a consumirlo en banquetes y diferentes eventos sociales y también religiosos.

La Edad Media tuvo un matiz especial en la Península Ibérica, y la llegada del Islam transformará los usos y costumbres en la Alta Edad Media.

Incluso, se cree que durante el periodo de mayor esplendor cultural con el Al-Andalus, el vino no fue del todo prohibido. Existen versos de la métrica musulmana que sugieren su consumo en contextos de intimidad y ocio.

Ordenes militares en la Historia del vino en La mancha

No obstante, sería con la llegada de las Órdenes Militares, en pleno avance cristiano, cuando La Mancha, tierra de frontera, reciba los influjos y técnicas de la viticultura monacal.

De hecho, en el documental Historia del vino en La Mancha se desliza la teoría de que parte de las mejoras e influencias ampeleográficas en la productividad de la vid se debieron a la Orden del Císter, reforma estética e ideológica que sacudió los cimientos doctrinales de la Iglesia medieval en la Europa occidental.

Por ejemplo, Raimundo de Fitero, monje del Císter, oriundo de la Borgoña francesa en cuyo paso por los reinos de Navarra y Castilla terminaría por fundar la Orden Militar de Calatrava, en la delicada Mancha del siglo XII.

A la sazón, una orden militar que lideraría la reconquista en la Península Ibérica y quizá entrañaría una mejora en las técnicas de cultivo del tempranillo (variedad tinta, quizá emparentada con la Pinot Noir).

Siglo de Oro: raíces del vino con Denominación

Grandeza y ocaso; es la eterna paradoja que encierra un siglo, testigo del mayor esplendor militar y político de la dinastía de los Habsburgo en España a la par que una depauperada sociedad castellana, desangrada en impuestos, con injusto desequilibrio social,  propicia al pillaje y la picaresca pero reflejo del periodo más creativo en las Artes y las Letras del mundo hispánico.

Recreación holográfica de una cocina del siglo XVI

Es en este contexto donde se forja la imagen propia de una Denominación, una identidad ligada al terruño en la Historia del vino en La Mancha.

Se lo debemos a las ilustres plumas del Siglo de Oro como Quevedo o Lope de Vega, consumidores con afición y conocedores del vino de La Mancha, como vino cercano a la Corte en Madrid.

Historia del vino en La Mancha

Más aún, como en tantos otros ámbitos de la cultura, la mejor carta de presentación para los vinos de La Mancha está en el mismo Quijote. Cervantes, en boca y paladar de Sancho desgrana su virtud catadora como un verdadero mojón. La inmortal novela está repleta de menciones explícitas al consumo de vino, en ocasiones del vino de La Mancha.

Siglo XIX: la expansión definitiva

Convulso en sus primeras décadas, el siglo XIX está marcado en la historia de España por la llegada incompleta de la revolución industrial.

Su lenta implantación en la anacrónica economía del interior peninsular supuso una transformación fundamental de las estructuras productivas, donde el vino, siempre presente en la sociedad manchega, había estado limitado a una producción familiar.

Cueva típica tomellosera
Cueva típica tomellosera

Ferrocarril, capitalismo y vid se conjugarán para cambiar definitivamente la fisonomía demográfica de los pueblos de La Mancha. La vid y su industria encontrarán, gracias al tren, nuevas oportunidades de mercado jugando un papel determinante como factor de fijación poblacional.

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En el último cuarto de siglo, un insecto acabará con las posibilidades productivas de todo el viñedo europeo en cuestión de décadas. Lejos de los núcleos portuarios de entrada, la vid en el interior resistirá mejor el contagio de la filoxera, siendo La Mancha el centro propulsor y dinámico abastecedor del mercado europeo durante años.

Siglo XX: de la flaqueza virtud

En el siglo XX, asistimos a un crecimiento demográfico de La Mancha que afrontará con estoicismo una ralentización del impulso económico durante las dos primeras décadas.

Se gestan aquí los cimientos más firmes de la comercialización del vino de La Mancha, con sello de calidad y origen. En 1932, nace el borrador de la Denominación de Origen La Mancha. Un proyecto que desgraciadamente quedaría relegado al olvido, víctima de las circunstancias convulsas en la II República y la posterior Guerra Civil.

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Estamos en los años de los sensibles años de la posguerra en España, un periodo complicado que marcó la personalidad y el posterior desarrollo vinícola de La Mancha para el resto del siglo XX.

 

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