huevos con jamón y vino D.O. La Mancha

Hizo más cristianos el jamón que la santa Inquisición, y es que muy pocos le hacen feos a un buen jamón, ni a unos huevos fritos, mucho menos a un dream team como patatas del terreno, finísimas, tiernas y fritas como los pimientos del padrón y los huevos, en aceite de oliva virgen extra, y de la variedad cornicabra para más inri, Manchega de pro como el vino que recomiendo para degustar este monumento de la cocina tradicional.

Cuando un plato como el de la fotografía se pone delante solo queda pedir un buen pan, como el pan de cruz  y el perfecto acompañante para cualquier manjar como es el vino, así que teniendo en cuenta los sabores tan tradicionales y el punto sabroso que se le supone, y seguro que un vino tinto es el mejor aliado para esta sabrosa cuestión, y recomiendo sin reparo un vino tinto crianza de la variedad Cabernet Sauvignon, madura, profunda y con carácter que hará las delicias de el afortunado que se encuentre con esa tesitura tan agradable.

La Cabernet Sauvignon es una variedad de uva muy pródiga a nivel internacional y la segunda en cuanto a producción de vino tinto en la Denominación de Origen La Mancha, produce vinos de capa alta, aromáticos y carnosos, de buena acidez y a pesar de no producir mucha cantidad es reconocida por su buena adaptación a La Mancha y esta climatología tan extrema, bien descrita por Don Miguel de Cervantes como “- tres meses de invierno y nueve de infierno”

Recomiendo servir el vino tinto Crianza de Cabernet Sauvignon en una copa tipo burdeos a una temperatura cercana a los dieciséis grados y poco a poco, dejando que se atempere y oxigene en la copa y observando como evolucionan sus aromas tan característicos y como se vuelve más aterciopelado su tacto, bocado a bocado, sorbo a sorbo, bien servido y en buena compañía.

Gastronómicamente vuestro

Salud y ¡mucha Mancha!

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