Jóvenes cuadrillas de vendimiadores

Parecía una tradición en desuso, casi olvidada en los viñedos manchegos. Sin embargo, ocurre en Campo de Criptana y también en otros municipios. Cuadrillas entusiastas que conforman las cuadrillas en La Mancha durante la vendimia, sobretodo cuando llega el mes de septiembre, y la recogida de la blanca airén, la más tradicional y autóctona de las variedades de uva  manchegas.

Se recuperan así viejas estampas de septiembre, cuando decenas de jóvenes contribuían en las economías familiares, “echando una mano en casa con la vendimia”. Muchos otros optaban por “vendimiar ajeno”, y “ganarse así unos ahorrillos durante el resto del año”.

“El año que viene estudiaré fuera de casa y la verdad es que lo que saque con la vendimia me vendrá muy bien para el piso este año y todo eso”, comenta un joven, de apenas 18 años, sonriente que en octubre comienza Magisterio en la Universidad.

 

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Buen humor y vitalidad en las cuadrillas

Compensan su juventud con el entusiasmo y cuando la cuadrilla se compone de varios veinteañeros, el buen humor se contagia al resto. “La media es joven, desde el mayor que tendrá 24 años al más joven de 18 recién cumplidos, y se nota un ambiente joven. Se lo pasan bien, dentro de la dureza que suponen los días de vendimia, con todo el calor, en ocasiones”, responde otro miembro del grupo.

Y es que los lazos se estrechan a lo largo de las semanas, con largas jornadas de convivencia, prácticamente desde las primeras horas de la mañana hasta la caída de la tarde en el campo manchego. Los chistes y las bromas se suceden entre las cepas sin ralentizar el ritmo, más ágil y “engrasado” conforme pasan los días. Incluso se da la tradición, en localidades como Campo de Criptana, en Ciudad Real, de celebrar el final de la vendimia con el “reventón”,  una comida festejada que pone el broche al trabajo.

La mayor parte de ellos parten entrado ya el mes de octubre, hacia sus destinos universitarios con la urgencia de las matrículas, los nuevos pisos de alquiler y las nuevas rutinas entre clases, apuntes y cafeterías. Lo hacen con renovado afán en el estudio, valorando su formación, y respetando los rigores del trabajo en el campo, su raíz y origen.

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