Larga vida al roble y sus barricas

Pipeta enólogo

Reciclaje y segunda oportunidad para las barricas de madera

Las barricas conforman el imaginario colectivo de una bodega. Hoy, resulta prácticamente irreconocible una bodega que no posea en sus entrañas un pintoresco parqué de barricas. Sin embargo, aunque el recuerdo es eterno, el placer es efímero cuando hablamos de vino y duración de las barricas. El roble, aunque duradero y resistente no lo es para toda la vida. Los responsables técnicos, por tanto, muy a su pesar, se ven obligados a desprenderse de sus preciadas barricas que con tanto mimo han dormido el sueño de los vinos de crianza.

La duración de una barrica es corta, en comparación a los vinos. Se recomienda su tiempo máximo para ser “exprimidas” en cuatro años. Pasado ese tiempo, las propias partículas sólidas del vino, terminan penetrando en los poros reduciendo así los efectos perseguidos para su micro-oxigenación.

 

Las barricas son caras. Desde 600 euros las francesas, a 300 euros las americanas. Por eso para ahorrar costes, existen medios para alargar su vida, como un adecuado lavado (con agua caliente a presión mezclada con metabisulfito) potásico o incluso quemar e introducir una pajuela de azufre para sus propiedades desinfectantes eliminando así otros agentes bacterianos.

V-Viñas

Otros optan por el lijado de las partes superficiales para desprender a las duelas de esa obturación de sus poros.

Cuando la barrica es ya un elemento decorativo

Cuando el director técnico considera que la barrica debe ser “jubilada”, su vida no acaba siendo pasto de las llamas. Más bien, las barricas son muy valoradas como elementos decorativos en bares, terrazas y restaurantes como testigos innegables de la cultura vinícola de la zona.

Mayor encanto tienen cuando ellas mismas forman parte de otro mueble, al ser recicladas, gracias en parte a que el roble es una madera relativamente dúctil. Puede resultar más o menos sencillo dependiendo del fin último:

Mesas en el salón:

Ya sea en el salón de casa con cristal o no, la forma curva de la barrica es perfecta para mesas de café o mejor dicho, de lugares para un aperitivo para el vino.

mesa reciclada, con vinos DO La Mancha

Fuente: www.marketingyvino.com

Botellero

Es el mejor de los homenajes que podría encontrar una barrica, diseccionada para servir como botellero. Así, no pierde su vocación inicial de reposar el vino (ahora embotellado).

mueble-botellero-sultana

Fuente: http://muebles-decoracion.es/botelleros-de-madera/30-mueble-bar-bourdeos.html

 

Otra opción más reposada puede estar en hacer de las duelas de una barrica el mejor soporte para asiento, silla o cómodo sillón.

sillon-bonarda

Fuente: http://www.decobarrel.com/es/5-sillastaburetes

decobarrel

Fuente: http://www.decobarrel.com/es/5-sillastaburetes

Incluso, las costillas de una barrica pueden servir como divertido columpio infantil o más aún como caballito de madera para juego y pasatiempos de los más pequeños.

Columpio barrica

Fuente: http://barricacreativa.com/tag/reciclaje-barricas/

 

juguete de barica

Fuente: http://www.decobarrel.com/es/decoracion/53-caballito-balancin-noah.html

 

One Comment

joseluis González alameda

Magnifico destino, para quienes vivieron para ennoblecer un buen vino.

Reply

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *