Hay vinos tintos y blancos, eso es algo que hasta el menos experto conoce, pero saber cómo diferenciar los diferentes tipos de vino -jóvenes, tradicionales, crianzas, reservas y grandes reservas, además de los espumosos- y las diferentes variedades de uva -Airén, Macabeo, Viura ó Chardonnay y Sauvignon Blanc en blancos, y Cencibel o Tempranillo, Garnacha, Cabernet-Sauvignon, Merlot Syzah y Moravia en tintos- en la Denominación de Origen LA MANCHA, está sólo al alcance de unos pocos. Hay que tener en cuenta, también, diferentes técnicas de elaboración del vino: fermentación tradicional, fermentación en frío y maceración carbónica. Todos estos factores son muy importantes para poder valorar un vino y hacer una calificación correcta.
A la hora de elegir un vino, la sensación que proporciona al consumirse es la motivación principal. Y la mesa es, desde siempre, el mejor lugar para disfrutar del vino y para hablar de él. Ofrecer vino en la mesa es señal de buen gusto, aunque la regla de oro consiste en que el vino nunca enmascare el sabor que se sirve, ni viceversa.
A continuación detallamos los platos más apropiados para acompañar a los diferentes tipos de vinos que se pueden encontrar en La Mancha.
Blancos
Ideales para acompañar cualquier clase de pescados y mariscos. También combinan a la perfección con quesos frescos y semicurados.
Temperatura de servicio:
Jóvenes: entre 4 y 7º C.
Tradicionales: entre 6 y 8º C.
Rosados
Por sus peculiaridades, permiten diferentes posibilidades gastronómicas, acompañando a guisos tan variados como la caldereta, las migas y una gran variedad de platos regionales, así como a las pastas y arroces.
Temperatura de servicio:
Jóvenes: entre 6 y 8º C.
Tradicionales: entre 7 y 9º C.
Tintos
Esenciales en la degustación de quesos manchegos. Los jóvenes son muy apreciados en guisos y los tintos de crianza están especialmente indicados para la caza, gazpacho de pastor, estofados de judías con liebre o cordero asado.
Temperatura de servicio:
Jóvenes y Tradicionales: entre 13 y 16º C.
Crianzas: entre 14 y 16º C.
Reservas: entre 16 y 18º C.
Grandes Reservas: a temperatura ambiente.
Espumosos
Sirven tanto para acompañar el aperitivo como los postres. En la comida combinan perfectamente con pescados y mariscos.
Temperatura de servicio: entre 4 y 7º C.
Y si para cada plato hay un vino, para cada vino también hay una copa especial.
Aunque para la mayoría no resulte práctico tener una copa diferente para cada tipo de vino, hay que tener en cuenta que la forma y tamaño de la copa afectan a las percepciones del vino, por lo que conviene saber seleccionarlas.
Con tres tipos de copas sería suficiente, todas ellas del cristal más fino posible.
Para los espumosos: copa esbelta y alta, con el borde recto o ligeramente curvado hacia el interior. No debe llenarse a menos de un centímetro del borde para facilitar la aparición de la "corona" de burbujas en la parte superior.
Para los generosos y dulces se suele utilizar la conocida como catavinos jerezano, con una capacidad aproximada de unos 100 cc.
Para los vinos blancos y tintos jóvenes y de crianza se deben utilizar copas transparentes en forma de balón, con los bordes redondeados hacia dentro.