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<< La Bodega en Casa>>
DO MANCHA

No es habitual el disponer en casa del espacio adecuado para una bodega, pero siempre se podrá acondicionar parte de una habitación, de un garaje o de un armario para guardar nuestros vinos. También existen muebles guarda-vinos, electrodomésticos perfectamente adecuados para esta función.

Hay que distinguir tres posibilidades para la bodega en casa: en un chalet, en un piso o en mueble guarda-vinos especial o armario adecuado para ello. En cualquier caso, es imprescindible seguir las siguientes indicaciones:

-Las botellas deben guardarse en posición horizontal, salvo en el caso de algunos vinos finos, que exigen la posición vertical.

-La humedad ambiente debe ser entre un 65 y un 70 %.

-La luz debe ser escasa o nula.

-La temperatura ambiente ideal se sitúa entre los 13 y 17 º C

-El lugar donde se encuentren los vinos debe estar limpio y sin olores extraños y es importante evitar ruidos y vibraciones.

Si construimos nuestra bodega en un chalet o en un garaje, es aconsejable recurrir a un experto para que nos asesore sobre orientación, aislamiento, tipo de suelo, etc. Y si es en un piso, es preferible el uso de muebles guarda-vinos ya que nos aseguran el mantenimiento más correcto para nuestros vinos. 

Al elegir los vinos, es un error bastante extendido pensar que todos mejoran con el paso del tiempo. Si se trata de vinos jóvenes, al ser frescos y afrutados, deben consumirse dentro de la campaña en la que se han producido para que mantengan todo su potencial de aroma y sabor. Por ello, es imprescindible que figure el año de elaboración en su etiqueta, tal como dicta el Reglamento de la Denominación de Origen LA MANCHA.

Los vinos de elaboración tradicional guardan un punto de equilibrio entre los jóvenes y los de crianza y no es obligatorio que figure el año de la campaña en que han sido elaborados, ya que tienen una vida natural mucho más larga que la de los jóvenes. Es aconsejable consumirlos en un periodo que no supere los tres o cuatro años, para evitar sorpresas desagradables al abrir el vino.

Los vinos con crianza en madera tienen un proceso de elaboración más costoso que los vinos jóvenes o tradicionales, por el hecho de haber estado en barrica durante un tiempo. En los vinos envejecidos en roble - Crianzas, Reservas y Grandes Reservas- también hay diferencias según el tiempo que hayan permanecido en barrica y en botella. Siempre hay que asegurarse de que la indicación de la etiqueta del vino de Crianza, Reserva o Gran Reserva se corresponda con la contraetiqueta del Consejo Regulador.

Crianzas: vinos con dos años de envejecimiento natural, uno de ellos en barrica y el otro en botella.

Reservas: vinos con una crianza mínima de 12 meses en roble y 24 meses en botella.

Grandes Reservas: vinos con una crianza mínima de 24 meses en roble y 36 meses en botella.

Espumosos: para su elaboración se utilizará el método tradicional.

Los avances tecnológicos y los rigurosos controles de la Zona de Producción LA MANCHA hacen que sus vinos se mantengan en buenas condiciones durante un número considerable de años, algo que redunda en beneficio del consumidor y de los bodegueros. Pese a ello, guardar un vino durante un número de años excesivo es más propio de coleccionistas que de consumidores, porque existe un riesgo considerable de que este vino acabe echándose a perder.

La evolución de la calidad del vino hace una curva desde el momento en que se embotella. Llega al máximo esplendor para después ir bajando. Cuando un vino alcanza su nivel máximo no es algo matemático y depende de múltiples factores. El corcho es uno de los principales, porque si en algún momento entra aire, el vino pierde su calidad muy pronto. Pero, aunque el corcho sea muy bueno, es posible que existiese algún tipo de microorganismo dentro del vino que acabe destruyéndolo con el paso del tiempo.