Poda en los viñedos de La Mancha

Determina la calidad y la cantidad de la próxima cosecha. La poda se realiza en meses invernales cuando la planta ha entrado en proceso de letargo, sin olvidar, eso sí, que se trata de un ser “vivo al que no hay que agotar al límite de su rendimiento”, como afirma Bonifacio Rubio, viticultor en La Mancha.

Coincide con Lorenzo R. Octavio, su hijo, quien lleva prácticamente, desde niño, acompañándolo. “La poda es también un proceso de renovación, y se trata de ir renovando la madera para la propia conservación de la cepa, siempre adecuada en cantidad de yemas según la fuerza de la propia vid. Si le dejas demasiada carga, a la larga puedes llegar a acabar con la planta”.

Poda Pulgar

Explicaciones que nos realizan sin pausar sus labores de poda. Estamos en un viñedo en espaldera de la variedad airén. Aquí han optado por la poda en pulgar, donde “se deja un pulgar de dos yemas al sarmiento del año anterior. Se trata de una poda distinta a la guyot, donde se dejan vara todos los años. Con la poda en pulgar tratas de respetar a la planta para que no se agote en el tiempo”, explica Lorenzo.

La poda en La Mancha

¿Por dónde empezar?

Tijeras en mano, puede ser la pregunta que más de un podador novel, como Agustín, se realicen delante del viñedo, más aun sabiendo la importancia que supone su labor a la hora de planificar y preparar a la planta para la cosecha del año próximo.

Para jornaleros como Bokut, de Rumanía, después de 12 años podando, reconoce que la planta es distinta cada invierno. Eso sí, el “podador conoce a la cepa y como responde”.

Es el ciclo de vida renovado cada estación en la espera de la próxima añada 2018, aunque antes la vid pasará por otras etapas como el brote, el cernido, el envero, etc

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