Los espumosos DO La Mancha pueden abrirse a la sabrage, con navaja de Albacete

No faltan maneras curiosas para descorchar un espumoso. Sin duda, la más espectacular es la técnica del sableado  (o sabrage) que puso de moda la temida caballería de las tropas napoleónicas en el siglo XIX.

“Sabrage” es la palabra Francesa para el degüelle de botellas de vino espumoso con sable.

“En la victoria lo merecemos, en la derrota lo necesitamos”; Cuentan que Napoleón solía acudir al vino en sus campañas, para rubricar su genial victoria o estrepitosa derrota en el campo de batalla.

Para brindar con su cuerpo de oficiales y su unidad de élite, la caballería de los Dragones, se descorchaba una botella con un sable, literalmente al tajo. El efecto de impresión estaba servido entre los presentes cuando la hoja, deslizada en un movimiento ágil, medido y certero, acertaba a degollar la botella a la altura del gollete, en un corte limpio.

La técnica está en desuso, restringida a momentos ceremoniales. Es poco aconsejable para el descorche en interiores (menos aún en la casa de los suegros, donde el corcho puede salir súbitamente despedido e impactar en algún rincón remoto de la sala).

¿Cómo efectuar un corte limpio?

El Sumiller procura limpiar la cápsula y el morrión o grapa, que son los metales que sujetan el corcho a la botella y dejar el cuello de la misma limpia, por sonde desplazará apoyando el filo de la Albaceteña que golpeará el gollete, y romperá la botella.

La seguridad depende sólo de la puntería del Sumiller, porque la la botella rompe por el gollete arrastra el corcho que es más largo y hace imposible que caiga cristal dentro de la botella, y el ideal es que se limpie el corte por si queda alguna esquirla que caiga al inclinar la botella sirviendo el vino.

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