Lazarillo

Para los amantes de la historia, que disfrutan como niños pisando las piedras de un castillo, devoran con pasión las páginas de sus novelas históricas favoritas o deambulan, para desesperación de sus acompañantes, con atención reverencial durante largas horas por los fríos pasillos de un museo. Sin duda, ésta es su tapa…

Medieval e histórica en esencia, con respeto escrupuloso en sus ingredientes. Puede jugar con los guiños y recuerdos a la Edad Media, pero en ningún caso, deberá llevar ingrediente alguno posterior al Descubrimiento de América en 1492, donde ya sabemos que el tomate, el pimiento, la patata o el cacao se añadieron a nuestro recetario eruopeo.

Esta tapa Lazarillo es un guiño a los pequeños guías, que ejercían de Lazarillo en aquella época, cuando la picaresca era el incentivo común para la superviviencia de ciegos, tullidos y otros olvidados de la sociedad castellana. Nada mejor para el recuerdo en uno de los lugares más emblemáticos de Consuegra. La Tercia fue antes el lugar donde pudieron estar las antiguas Termas romanas y posteriormente paso a ser Palacio Prioral de la Orden de San Juan. Historia viva entre sus muros que conservan las antiguas cuevas rehabilitadas como comedores para el restaurante. En su patio se conservan esculturas del periodo romano.

 

lazarillo (2)

 

Lazarillo no es sino elaboración que juega con texturas por medio de un calabacín con foie micuit, boletus, leche, harina, queso manchego, chalota, ajo, pan rallado, nuez moscada, escamas de sal negra, aceite y sal.

Su creador elige la fruta por bandera en copa para acompañar la idea. “Mejor un tempranillo de La Mancha con su  buena carga frutal, aunque se puede acompañar con cualquier tipo de vino”, admite entre risas, bromeando sobre la reacción de muchos comensales cuando observan la tapa ya que confunden el foie micuit con una propia verdura.

 

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