Desde muy antiguo, ya las primeras civilizaciones del Mediterráneo apreciaron su capacidad aromática. La moscatel es hoy una de las variedades con mayor crecimiento y potencial en la Denominación de Origen La Mancha.

Su implantación ha enriquecido la elaboración de los vinos blancos tanto en versiones monovarietales como ensamblados con otras variedades blancas.

A 900 metros de altitud, se encuentra la bodega Finca Antigua, en Los Hinojosos, en plena Mancha conquense. Allí, como en otras partes de La Mancha, cultivan la moscatel de grano menudo desde hace décadas dedicada a la elaboración de vinos moscatel, naturalmente dulces.

 

 

Como explica Rosa Martín, Relaciones Públicas y responsable de enoturismo de la bodega, la clave está en vigilar su momento óptimo de maduración, “ni demasiado verde aún, ni tampoco sobremadura” para que llegue en su justo punto de azúcar.

Pero la uva no entra directamente a bodega sino que se deja secar en pasera.

 

Con ello, los azúcares  después se gradúan de manera natural en asoleo. “Así, conseguimos una deshidratación del fruto y mayor concentración original de dichos azúcares.” El tiempo de duración lo marca la propia climatología con el efecto secante del sol sobre las uvas.

El resultado son vinos naturalmente dulces, lógicamente, con una mayor concentración de azúcar residual, “con un mínimo 45 g/l expresado en glucosa” según el pliego de condiciones de la Denominación de Origen La Mancha.

Aunque puedan parecer vinos alejados de las preferencias de aquellos consumidores que optan por vinos secos (cuya  “azúcar residual es  inferior o igual a 4 g/l expresado en glucosa”), lo cierto es que la sorpresa es total en el paladar.

 

Los vinos naturalmente dulces pueden ser una perfecta oferta de postre en sí mismos

Y también, ¿por qué no?, pueden acompañar las propuestas más arriesgadas de aquellos que gusten de maridajes de contrastes. Por ejemplo, en los aperitivos y entrantes maridando este blanco moscatel con quesos azules o curados o incluso pates.

Como siempre, la  opción y el disfrute lo pone cada comensal.

Desde la moderación, el vino es cultura, momento y compañía.

¡Salud!

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