El pasado 25 de septiembre el Museo Thyssen-Bornmisza dio por concluida una de las exposiciones de pintura y escultura más relevantes de las últimas décadas. Se trataba de la muestra sobre Antonio López García que, desde finales de junio ha atraído a miles de personas de todo el mundo convirtiéndose en la exposición más visitada en la historia del Thyssen, pulverizando los récords anteriores conseguidos por Paul Gauguin y Vincent van Gogh.

 

Quizá la cara más conocida de este pintor de 75 años sean sus fabulosos cuadros de Madrid, una ciudad que ha marcado su obra y en la que ha pasado gran parte de su vida. Pero lo cierto, es que este genio nació en Tomelloso (Ciudad Real), la otra localidad sobre la que gira gran parte de su obra.

En una entrevista al diario El País, López explicaba su vínculo con estas dos ciudades. “Tanto Madrid como Tomelloso son dos grandes misterios que me dan material para tres vidas. Como mínimo —comentaba—.  Son dos lugares a mi medida. Me identifico con lo que me gusta y con lo que no. Son como yo mismo. No puedo elegir las cosas por su belleza, sino por lo que despiertan en mí”.

La unión invisible del pintor con estos dos escenarios actúa como hilo conductor de la obra del artista, una 0bra influenciada en gran medida por su tío Antonio López Torres, también pintor.

Tomelloso también se convirtió en el escenario de gran parte de los cuadros de este otro “Antonio López”; de hecho, a su muerte, legó su obra a la ciudad manchega, cuyo Ayuntamiento le ha dedicado un museo que lleva su nombre.

La obra de Antonio López Torres  merece un post con nombre propio, ya refleja fielmente los usos y costumbres de la sociedad castellano-manchega del siglo pasado. Mientras el post llega, pasen, disfruten del Museo y agradezcan a tierras manchegas dos grandes “frutos”, dos grandes pintores, los dos Antonio López.

Patricia Magaña @patiboom

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