Y un Jamón … de la Mancha por supuesto.

Ay Jamón Serrano entrañable y exquisito!!  De todas formas te comería y aún más te degustaría eso sí con buen vino y afinando siempre el tino no vaya a ser que perdamos de nuevo el camino…

La calidad de un buen jamón serrano Especialidad tradicional Garantizada (ETG) elaborados en Castilla la Mancha  ya viene no sólo de la raza que es blanca sino del buen comer en la dehesa que proporcionará la jugosidad del jamón, en la cantidad en grasa y en el momento idóneo en el cual el cerdo es sacrificado, una vez aquí la importancia radica en el proceso de curación, según ello tenemos las siguientes categorías de jamón serrano:

Bodega: Jamones Serranos con curación de 9 a 12 meses.

Reserva: Jamones Serranos con curación de 12 a 15 meses.

Gran Reserva: Jamones Serranos con más de 15 meses de curación.

Cierto es que con el jamón el mejor casamiento es el de un vino de carácter salino incluso notas yodadas o un mismo espumoso manchego Brut Nature, pero según la curación y por ende tipología de jamón podemos también acompañar un Bodega con un tinto joven D.O. La Mancha o un rosado garnacha ya que las cualidades del vino con notas frutales y florales agradecen y potencian el punto salino del jamón.

En cuanto al jamón Reserva su sabor  es más suave, dulce y de aroma intenso por lo que un tinto D.O. La Mancha Reserva o incluso un Gran Reserva anillarían a la perfección.

Por último el jamón Gran Reserva tiene un aroma más cercano al fruto seco tostado, de sabor intenso y persistente aunque la sal está más equilibrada y el tocino es menor que el resto de curaciones, un vino blanco Airén fermentado en barrica o un Gran Reserva con el tanino domado de la variedad Cencibel.

 

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