El popular creador de contenidos recorre algunas de las señas de identidad de la ciudad tomellosera en un vídeo colaborativo de Instagram, que combina historia, humor y cultura del vino con motivo de Tomelloso Sabor.
Entre cuevas, chimeneas, bombos y una copa de Airén, Julián Añil recuerda que descubrir Tomelloso es también descubrir una parte esencial de la historia del vino de La Mancha.

La historia del vino en Tomelloso está llena de curiosidades, tradiciones y personajes que merecen ser recordados. Algunas de ellas son tan sorprendentes como la de las mujeres terreras, protagonistas de una de las transformaciones más singulares de la indumentaria femenina vinculada al trabajo. Éstas han sido algunas de las propuestas que ha recuperado el divulgador de contenidos, el manchego, Julián Añil en una nueva entrega de sus vídeos divulgativos dedicados, en esta ocasión a Tomelloso.
Humor y curiosidad sirven de hilo conductor para acercar al público el patrimonio vitivinícola de Tomelloso.
Las terreras, protagonistas de una historia singular
La pieza audiovisual comienza con una llamativa referencia a las mujeres de Tomelloso como pioneras en el uso de pantalones en España, una tradición asociada al duro trabajo de extracción de tierra durante la construcción de las cuevas-bodega.

El vídeo se remonta al siglo XIX, cuando la expansión del cultivo de la vid transformó profundamente la economía y el paisaje de Tomelloso. El crecimiento de las bodegas y las antiguas alcoholeras dejó como testimonio las numerosas chimeneas industriales que todavía hoy forman parte de la identidad de la ciudad.
La riqueza del subsuelo de Tomelloso
Julián Añil aporta datos interesantes sobre Tomelloso, que conserva más de dos mil cuevas excavadas bajo sus viviendas, espacios que durante generaciones estuvieron estrechamente vinculados a la elaboración y conservación del vino.
Su construcción requirió el esfuerzo de los picadores, encargados de excavar, y de las terreras, mujeres que extraían la tierra al exterior a través de las lumbreras.
Las exigencias físicas de aquel trabajo llevaron a estas mujeres a utilizar pantalones de pana, una prenda mucho más práctica que las faldas habituales de la época. Una imagen que terminó convirtiéndose en símbolo del esfuerzo, la fortaleza y el carácter emprendedor de las mujeres tomelloseras.
Un patrimonio que también se saborea
Con su particular sentido del humor, Julián Añil conecta estas historias con otros elementos característicos del paisaje manchego, como los tradicionales bombos de piedra seca, y con la importancia que el vino continúa teniendo en la identidad de Tomelloso. El vídeo reivindica así el valor de los vinos de la Denominación de Origen La Mancha como expresión de una historia colectiva construida durante generaciones alrededor del viñedo y las bodegas.
Y lo hace con una invitación muy concreta: disfrutar de un buen Airén manchego, variedad blanca profundamente arraigada en la tradición vitivinícola de la comarca.
Tomelloso Sabor, una invitación a descubrir la ciudad
La publicación de esta pieza audiovisual se ha vinculado a la celebración de Tomelloso Sabor, una cita que ofrece la oportunidad de acercarse al patrimonio, la gastronomía y los vinos de la localidad.
A través de un formato breve, dinámico y adaptado al lenguaje de las redes sociales, el vídeo busca despertar la curiosidad de nuevos públicos y poner en valor el atractivo de Tomelloso como destino vinculado a la cultura del vino.

Una propuesta que demuestra que la historia vitivinícola también puede contarse desde el entretenimiento, sin perder de vista el reconocimiento a quienes, con su esfuerzo, contribuyeron a construir la identidad de esta tierra.
Tras el éxito y buena acogida de anteriores vídeos como la Feria de Albacete, o el dedicado específicamente al Airén, Julián Añil, interesado en contar la historia desde la propia antropología cultural de sus municipios continuará su “periplo” por La Mancha en sucesivas entregas.










