De La Mancha a Prowein

viaje previo

Cuaderno de bitácora del viaje promocional a la Feria del vino más importante del mundo

La Messe Düsseldorf, como bien la conocen los propios alemanes, deslumbra en sus colosales dimensiones. El visitante que atraviesa sus puertas de acceso advierte el tamaño de una feria que se convierte en una oda a la diversidad vinícola.

Para cualquier avezado catador, o profesional conciso y centrado, conocer y degustar todos los vinos  del mundo en Prowein en tan solo tres días, es tarea prácticamente imposible, y hasta no recomendable. No obstante, el visitante sí puede construirse una idea de la importancia del comercio mundial del vino, por regiones mundiales. Puede recrear la riqueza vinícola de España, desde los tradicionales países productores europeos como Francia, Italia y por supuesto las anfitrionas Alemania y Austria, hasta las nuevas propuestas varietales de los llamados países del Nuevo Mundo.

A la cita no pueden faltar los vinos españoles, y por ende los vinos DO La Mancha. Acuden con stand propio y presentación por tercer año consecutivo.

Con tremenda ilusión, parte de la expedición salió por transporte terrestre para llevar el sello de calidad y la silueta del Quijote por los principales rincones del viejo continente, en una ruta de más de 1.900 kms, atravesando Francia, prácticamente de Sur a Norte, parte de Bélgica para llegar hasta el noroeste de Alemania, a orillas del Rhin.

 

Una experiencia que hemos querido reflejar con un diario de a bordo, con nuestra botella DO La Mancha como santo y seña de nuestro periplo.

1ª Jornada: La Mancha – Irún (frontera con Francia) – Blois (Francia)

Con paciencia y buen humor partimos de madrugada hacia el norte. Entramos en Madrid cuando la ciudad todavía duerme y el ritmo frenético de sus arterias aún late sin el frenético estrés de la hora punta de la mañana.

Precisamente, al alba, los primeros rayos de sol nos descubren una carretera tranquila, con buen tiempo y el tráfico rutinario de frontera. Nos acercamos a Irún, una de las principales puertas de entrada y comunicación con el país vecino.

Pasamos a las carreteras galas cruzando parte de los viñedos más representativos de la viticultura francesa, como Burdeos, regado en sus campos por los generosos Garona y Dordoña. Aún pasaríamos por enclaves históricos como Poitiers (batalla medieval que frenó el avance sarraceno en el 736) o Tours para llegar finalmente a Blois, con merecido descanso, estamos en pleno valle del Loira, conocido entorno por sus castillos (Palacios) renacentistas de refinado gusto francés que tan bien se diseñaron en la Francia Moderna de los siglos XV y XVI.

2ª Jornada: Blois – París – Bélgica y… Düsseldorf

Con ánimos renovados tras el merecido descanso, emprendemos viaje hacia el Norte. Nos acercamos a París, y aunque lo hacemos en el tráfico agobiante de sus carreteras, la silueta es inconfundible. Saludamos a la Torre Eiffel en la distancia para emprender camino de tierras más frías y nubladas, unidas por una carretera que hoy soporta gran volumen en el tráfico de mercancías entre Bélgica y Francia.

Es inevitable no recordar la historia cuando hace, justo un siglo, por estos campos, millones de personas dieron su vida en la Gran Guerra. Carteles y más de un camposanto con miles de cruces testimonian aquella masacre humana, aquella barbarie bélica con batallas como Verdún o Somme donde generaciones de  franceses, ingleses, alemanes y austriácacos vieron truncadas sus vidas.

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Centro histórico de Düsseldorf, como todas las ciudades alemanas, reconstruido tras la II Guerra Mundial

Incluso, paradojas históricas de la vida, ese limes o frontera que tan a raya mantenían las legiones del imperio romano en el Rhin, es hoy un pulmón económico de Europa, una de las zonas (a pesar de las fricciones territoriales entre sus países) más prósperas y densamente pobladas del corazón de Europa. Muy cerca de Dússeldorf, en Aquisgrán, el gran CarloMagno en la Edad Media, soñó la construcción de una Europa Unida, con el sustrato cultural del Imperio Romano y la religión cristiana como factor aglutinante.

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Vistas sobre el río Rhin

El embrión de una Europa (a veces desunida) pero condenada a entenderse.

Por fortuna, el vino es el mejor elemento para ligar historias, pueblos y culturales.

Llegamos a Düsseldorf pasada la sobremesa (hora española). La mayor feria del mundo espera a los vinos DO La Mancha, los vinos del caballero más universalmente conocido.

Ahora sólo queda montar el stand y disfrutar de la feria y el entorno.

Montando stand vinos de La Mancha en Prowein 2017

 

 

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