Un entrante clásico donde los haya son las gambas rebozadas, muy apreciado y demandado incluso en las barras más concurridas, la receta a evolucionado y desde aquella gabardina a base de orly los toques importados de oriente lo han refinado un poco y hecho más crujiente.

Su textura enamora tanto a jóvenes como mayores y se ha convertido en una opción a tener en cuenta en los entrantes de muchas locales.

La orfebrería de la tempura en los fogones

De la Tempura es ley que los trozos elaborados sean de bocado, el toque de la masa fina y crocante se debe a el toque maestro del cocinero, el aceite fino de semillas, mejor si de sésamo, la masa de la tempura no debe llevar la sal acostumbrada acá.

Así que es costumbre acompañar el manjar de las gambas rebozadas junto a una salsa de gusto intenso,

En este caso una mayonesa con tinta de calamar y algo de soja, y un lecho de patatas paja fritas le aportarán ese toque suficiente para que el paladar no quede seco, aunque para eso siempre están a punto las buenas propuestas del sumiller para encontrar maridaje y el placer gastronómico, un recuerdo de texturas inolvidables. 

Maridajes

Así que a la hora de acompañar estas gambas de grata bebida opto por la Denominación de Origen La Mancha, ¡por supuesto! y  contamos con una textura crujiente y un gusto algo yodado y punto salado, este plato pide así, a primeras un blanco joven bien fresco, y si es a partir de la aromática Sauvignon blanc mejor que mejor, ideal por sus aromas tropicales que tanto alaban por estas latitudes de La Mancha.

Para los incondicionales enamorados del tinto creo que un envejecido en barrica les puede encantar, donde la fruta y frescura con el sazonamiento de unos pocos meses en barrica de roble en un tempranillo pueden ser de la elección del comensal. 

Gastronómicamente vuestro

Salud y ¡mucha Mancha!

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