Curso de cata para iniciarse al Maestro del vino

El vino se ha vuelto parte indiscutible de nuestras reuniones sociales. Ya sea en un restaurante o en casa nos encanta charlar mientras saboreamos una copa de vino. Eso, junto a la buena compañía, hace que las horas pasen volando- disfrutando siempre de un consumo moderado, obviamente-. Sin embargo, no todas las personas entienden de vino. Hay quienes lo aprecian más allá de lo aparente y conocen sus secretos; hay quienes se atreven a realizar una cata de vino.

En otras palabras: existe una clara diferencia entre beber y degustar. Decir “me gusta o no me gusta” puede incluso llegar a ser simplista. Cuerpo, textura, sabor, aroma y maridaje son factores a tener en cuenta antes de descartar cualquier vino. Por ello, el proceso de cata tiene suma importancia para tomarlo y disfrutarlo.

Paso a paso sabe mejor

Antes de llevar a cabo una cata hay que conocer la historia del vino, saber de dónde viene y como se ha producido. Catar no es sinónimo de tragar de forma inconsciente; el vino es mucho más. Detrás de ese vino ha habido todo un proceso, desde la vendimia de la uva hasta su embotellado.

Por ello, debemos guardar respeto no solo al jugo fermentado de uva, sino a la región y al viñedo del que proviene, a la mano de obra, a la dedicación con la que se elabora, a la climatología, imperante para definir las características propias de ese vino, y a todo el proceso en general.

Claramente se puede diferenciar entre la cata hedonista y la analítica y es de suma importancia tener en cuenta su existencia. Si ya hemos olvidado la fase de cata hedonista, aquella que se suele reducir al “me gusta o no me gusta” mencionado anteriormente, debemos ser valientes y osados. ¿Por qué no dar un paso más allá y desentrañar todo aquello que esconde el vino? Es la hora de analizarlo.

Catar es todo un arte

Hablar de vino implica antes de nada haberse entrenado o adiestrado en el arte de la cata, no solo de manera práctica sino también teórica. Tenemos que conocer los conceptos básicos y los aspectos concretos de la viticultura y de la enología para poder expresar mejor esos sentimientos que bodeguero y enólogos han puesto en ese vino. Es más, existe todo un procedimiento para catarlo correctamente.

No cotillees, deja que hable el vino

Hoy todo el mundo quiere saber de vino, hecho que todo amante y apasionado del mundillo aplaude. Pero, mas aplaudiremos si se dejase de cotillear sobre el vino (este vino lo hizo el que estuvo casado con “fulanita” y este otro “menganito”, a este lo promociona un jugador de fútbol famoso o en no se qué guía tiene 100 puntos, etc.) y se hable más de él.

Es esencial repetir una vez más lo anteriormente dicho:para degustar el vino se necesita un adiestramiento definido en el arte de la cata y olvidarnos de beber por saciar. Debemos catar por placer y pasión

¡Qué nadie cate por nosotros! ¡Bebamos, catemos y compartamos vino de La D.O La Mancha allá por donde vayamos! Nos sorprenderá todo lo que tiene que decirnos.

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