El solomillo es una zona concreta del animal situada, a grosso modo en la zona lumbar. Especialmente en cerdos y terneras es valorado por su ternura y como tal es cotizado en restaurantes como una delicia digna del comensal.

Suele ser cocinado de las maneras mas sencillas y es una carne de lo más agradecida, jugosa, tierna, y ¡para todos los gustos!

A los que le gusta la carne cruda, es su carne, y al que le gusta como la suela del zapato, no hay problema en que la pida algo más hecha.

Maridaje para este solomillo

El de la foto es uno de los que más me han gustado- y eso que he probado gran cantidad-. De cerdo Ibérico y servido sobre una crema de patata asada, su propio jugo reducido, una manzanita en almíbar y crema de pera al vino para hacer un contraste enriquecedor es una delicia que llevarse a la boca.

Por supuesto, lo recomiendo con vino, con buen vino, un vino de La Mancha, y los tradicionales son el mejor acompañamiento para este plato. Siendo un poco más concreto, creo que un vino Reserva de Cencibel hacen que el plato te lleven al Edén gastronómico.

Servicio

Los reservas son vinos nobles, con potencia, de sabor intensos. En ellos se puede apreciar ese paso por barrica que ha envejecido el vino y ha logrado del mosto un caldo de calidad. Si se quiere degustar en todo su esplendor, analizar su esencia y llenarse con sus aromas terciarios, lo mejor es utilizar una copa tipo Borgoña. Esta se recomienda para vinos tintos de mayor bouquet, en busca de lo su idiosincrasia en madera. La temperatura ideal oscila alrededor de los 16ºC.

Los vinos tintos mantienen una exitosa relación con las carnes; Juntos hacen que el gusto disfrute comiendo.

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