Imagen antigua mediados del siglo XX en La Mancha
Imagen antigua mediados del siglo XX en La Mancha

Vinos de La Mancha: revolución y cambio en el siglo XX es el segundo documental elaborado por el Consejo Regulador, donde se explora la evolución de los vinos manchegos en la pasada centuria.


 

1939-1960: La difícil posguerra en el campo

En algo más de 25 minutos de cinta, el documental Vinos de La Mancha: revolución y cambio en el siglo XX aborda la trayectoria de la viticultura manchega partiendo de la posguerra civil, uno de los momentos cruciales, más duros y sacrificados en la historia contemporánea de España.

Lo hace además desde la óptica en primera persona de aquellos testimonios que vivieron los años de pobreza y dificultad en la España interior. Así, por ejemplo, Manuel García de la Cruz, vocal en el Consejo Regulador (1976-1982), califica aquellos años como “dificilísimos, cuando a mí no me dejaban salir a la calle con un trozo de pan por la calle porque había gente que ni siquiera tenía ese trocito de pan”.

Como remarca el catedrático de Historia Contemporánea de España, Francisco Alía, “España es en la posguerra un país descapitalizado sin recursos tampoco externos con las fronteras cerradas en plena autarquía”.

El historiador Vicente Torres en la grabación del documental Vinos de La Mancha: revolución y cambio en el siglo XX
El historiador Vicente Torres en la grabación del documental Vinos de La Mancha: revolución y cambio en el siglo XX

Completan la visión de aquel periodo otros testimonios de agricultores que afrontaron las dificultades trabajando ya prácticamente desde la adolescencia. Como Francisco Moya, viticultor en El Provencio, Cuenca: “me quede sin padre a los tres años y a los 14 años no me tuve más remedio que ayudar en el  campo con las mulas. Me gustaba estudiar pero era imposible”. “No había lujos por entonces”, matiza Benito López, de la asociación cultural de carreros de Tomelloso, en Ciudad Real.

Minifundios cultivados, escasa mecanización y bajos rendimientos definen la viticultura de supervivencia en La Mancha durante estas décadas de posguerra. En aquel momento, la tracción animal con mulas marca el recuerdo de aquellas generaciones.

La vendimia, trabajo exhausto

Hipólito Medina, ex enólogo de Bodegas El Progreso, explica como “aquellas vendimias conllevaban mucho trabajo” con campañas que podían dilatarse “más de un mes”.

Nacimiento del cooperativismo

Mientras algunas bodegas familiares se esforzaban por comercializar sus productos, el viticultor decide aunar esfuerzos en proyectos colectivos para controlar mejor su producción. Las primeras cooperativas se consolidan en La Mancha en torno a 1950.

Instalaciones de una vieja cooperativa en La Mancha toledana
Instalaciones de una vieja cooperativa en La Mancha toledana

En los llamados años de la maquila (1952-53) frente al conflicto de pago de la uva, emergen los movimientos cooperativos. El historiador Vicente Torres destaca el “componente social de las cooperativas que intentan roturar nuevas tierras, mejorar las plantas y hablan de traer nueva maquinaria”.

Renovación y cambio en los años 60 y 70

Con una economía orientada al exterior. España rompe su aislamiento y el régimen comienza a ser aceptado en la coyuntura internacional. En los años 60, la demografía manchega experimenta un segundo ciclo expansivo.

Aparcado el proyecto tras los convulsos años de la II República, se vislumbran ahora los primeros balbuceos de la Denominación de Origen La Mancha. Finalmente, el 22 de febrero  de 1974 es la fecha del acta fundacional del Consejo Regulador.

El nacimiento de Castilla-La Mancha y la apuesta por la calidad

El proceso de vertebración del conjunto del territorio español con las Comunidades Autónomas enmarca la definitiva apuesta por la calidad de los vinos manchegos.

La entrada de España en la Comunidad Económica Europea, a mediados de los años 80 señala ese hito fundamental. Francisco Alía cree que esa entrada en Europa resulta definitiva para que el sector y la industria vinícola manchegas se convirtiesen en potencia productora del mercado vinícola, “como ya lo habían sido a finales del siglo XIX”.

Años 80, crisis de consumo interno en España y lenta transformación

Es un periodo que refleja también un crecimiento exponencial de la superficie de viñedo hasta situar a La Mancha como la zona de producción más grande de Europa.

Jesús Moreno, Presidente de la Denominación de Origen La Mancha (1982-1988) fue testigo de las primeras acciones de promoción más cercanas. “En Alimentaria estuvimos ya nosotros”.

Como explica, Gregorio Martín-Zarco, Presidente del Consejo Regulador (2003-2018) en esa década, el vino pierde protagonismo frente a otras bebidas destiladas. “Se convierte en una bebida de perdedor”.

Sin embargo, La Mancha sienta también las bases de su lenta revolución silenciosa con  una inversión en tecnología, mayor profesionalización en capital humano y una apertura definitiva a los mercados exteriores. La clave para Rafael Díaz-Salazar, (vocal durante las dos primeras legislaturas del Consejo Regulador: 1973-1982 y 1982-1988 y fallecido en este año) está en la incorporación de “gente joven, formada y profesional con inquietudes, en nuestras bodegas”.

Tecnología de vanguardia

Hipólito Medina cree “que el esfuerzo en tecnología fue muy importante”. Alfonso Monsalve, de Vinícola de Castilla apunta, por ejemplo, “a la revolución del acero inoxidable en los depósitos”, como un signo de la mejora tecnológica. “Lo que unido a la complicidad del viticultor en el compromiso por la calidad, ha sido el fuelle definitivo”, a juicio de Alipio Lara, director del IVICAM (1999-2011).

Años 90, Calidad en concursos y  reestructuración varietal

En estos años, aparecen ya consolidados los primeros concursos a la calidad de los vinos manchegos. Despierta el instinto comercializador de los vinos manchegos mientras la propia viticultura sufre una reestructuración varietal del viñedo, con la implantación de variedades foráneas de corte internacional  (chardonnay, cabernet sauvignon, syrah, etc) en el contexto de las ayudas procedentes de Bruselas.

Comienzo de siglo XXI: salida a los mercados extracomunitarios

Miguel Valentín, de Bodegas Allozo fue uno de los pioneros en pisar el suelo chino para comercializar sus vinos. “A finales de los 90 era algo muy exótico porque también el mercado chino no tenía un poder adquisitivo para comprar vino”.

Lauren Rosillo, director técnico de Bodegas Finca Antigua reconoce que “La Mancha ha conquistado muchos mercados utilizando la estrategia de la relación calidad-precio”.

Una exportación en un 85 % de la producción como sucede en Bodega-Almazara Virgen de las Viñas que “obliga a las bodegas manchegos cada vez a ser más escrupulosos en la elaboración de sus vinos”, como admite Rafael Torres, su presidente.

Nuevas elaboraciones y una vocación comercial

Cristina Heredia, técnico en Bodegas Puente de Rus sostiene que “ahora se tienden a elaboraciones más concretas de vino”. Se añada también la mejora del diseño y el acceso de los canales comerciales en palabras de Manuel Juliá, director de FENAVÍN.

Todo ello ha servido como efecto llamada para que grupos de bodegas se hayan instalado en La Mancha para elaborar sus propios vinos. Es el caso de Finca Antigua, perteneciente a Martínez Bujanda o Bodegas El Vínculo, como “viejo sueño cumplido por Alejandro Fernández”.

Vino y nuevas tecnologías

En los últimos años las pautas de comportamiento en el consumo de vino han variado en un contexto dominado por las nuevas tecnologías. Ahora se comparte la experiencia en redes sociales en un público que busca nuevas experiencias.

Ahora caben nuevos formatos como el humor, los juegos y el entretenimiento.

El documental también desliza la óptica del vino desde el punto de vista de la incorporación profesional de la mujer, cuya llegada ha aportado, sin duda, una perspectiva. Catadoras como Dolores Mazuecos, de la asociación de catadores de Socuéllamos fueron un ejemplo pionero.

El mensaje final

El documental Vinos de La Mancha: revolución y cambio en el siglo XX cierra el relato con un mensaje en boca de su actual presidente, Carlos Bonilla: “cuando llegas a la presidencia, te das cuenta que la Denominación de Origen es el único arma que tienen los viticultores y bodegueros para defender los precios y la calidad. Una Denominación de Origen es la máxima calidad en cada zona”.

 

 

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