Son diversos los factores que afectan a una adecuada conservación del vino embotellado en nuestras casas, de entre los que hay que destacar la temperatura, concretamente las altas temperaturas que forman parte de nuestro día a día en este periodo estival que acabamos de comenzar en el hemisferio norte.

¡El vino está vivo!

Un tópico muy extendido es decir que el vino es un ser vivo, que está vivo y que requiere de unas adecuadas condiciones para pervivir. Por supuesto que el vino no es un ser vivo, pero como otros alimentos tiene un ciclo de vida que lo hace ir modificando su composición química a lo largo del tiempo, lo que provoca cambios importantes en sus cualidades organolépticas: aspecto visual, aromas y sabor van evolucionando para bien o para mal debido a diversos procesos bioquímicos, los cuales son influenciados por determinados factores ambientales que debemos cuidar si deseamos una adecuada evolución del vino.

Otro tópico es que los vinos mejoran con el tiempo: es cierto, pero siempre que partamos de un producto de calidad y que se conserve a lo largo de sus años de crianza en unas óptimas condiciones, siendo la temperatura uno de los principales factores, siempre y cuando el vino haya sido embotellado adecuadamente para preservarlo del oxígeno del aire.

Como consumidores finales debemos tener muy claro que cuando adquirimos un vino embotellado, este está listo para ser consumido directamente. Hemos pagado por un producto terminado que si se trata de un vino de crianza, la bodega ya ha realizado todo ese proceso antes de sacar al mercado su producto. Siempre podemos realizar una “guarda” de los vinos que adquirimos, pero siempre teniendo muy claro que el tiempo comienza a correr en contra de la estabilidad del vino, especialmente si no cuidamos las condiciones de almacenamiento tales como humedad, luz y temperatura. También tenemos que tener presente que los vinos blancos y rosados jóvenes son más efímeros que los tintos y que requieren de un especial cuidado para poder hacerlos más longevos y que mantengan vivas todas sus cualidades hasta la siguiente vendimia, momento en el que reciben el relevo de los nuevos vinos.

Y como en todo, hay excepciones: podemos encontrarnos con vinos tintos, sometidos o no a una crianza previa en barrica, que pueden mantenerse largos periodos de tiempo en botella siempre que las condiciones de almacenamiento antes citadas sean óptimas que permitan una evolución lenta. Pero no todos los vinos tintos son válidos para “guarda”: acidez, alcohol y polifenoles son factores intrínsecos del vino que permiten conseguir una adecuada evolución que se consiguen partiendo de uvas de determinadas variedades, vendimiadas en su momento óptimo y que se haya elaborado de manera esmerada.

¡Cuidado con el calor!

Aunque la temperatura no es el único factor determinante en la conservación del vino, suele ser el más importante y el que muchas veces se descuida en el almacenamiento del vino en el hogar (y en ocasiones en el proceso de distribución). Las altas temperaturas del verano son un gran problema para los vinos: largos periodos de almacenamiento con temperaturas por encima de los 20ºC e incluso fuertes saltos térmicos son desencadenantes de procesos de alteración de las cualidades organolépticas de los vinos que provocan modificaciones considerables en la calidad de los vinos.

Lo ideal es guardar nuestros vinos en un espacio donde no haya oscilaciones térmicas y con una temperatura entre 5 y 17ºC. Así lo corroboran diversos estudios realizados sobre el efecto de la temperatura en los vinos embotellados, como el elaborado por la Estación de Viticultura y Enología de Navarra en vinos tintos. Cuando se trata de vinos blancos y rosados jóvenes lo ideal es conseguir paralizar la evolución bioquímica de los mismos, para mantener vivas todas las cualidades que más se aprecian en estos vinos, evitando modificaciones de color y de sus aromas varietales. Para ello, mejor mantenerse más cerca del límite de los 5ºC, pudiendo llegar a conservar la frescura de estos vinos más allá de un año.

En nuestros pueblos de la comarca manchega estas condiciones eran fáciles de conseguir en épocas pasadas: alacenas, cuevas y bodegas formaban parte de las viviendas, donde las temperaturas eran “frescas” incluso en el verano. En la actualidad, cada vez es más difícil encontrar hogares que puedan ofrecernos un espacio con esas exigencias de temperatura para guardar nuestros vinos. En esos casos la solución suele pasar por adquirir una vinoteca: un armario con control de temperatura.

Recomendaciones para conservar el vino en casa
Recomendaciones para conservar el vino en casa

 

Conseguir una buena conservación de nuestros vinos

Si no podemos disponer de una vinoteca en casa, vamos a dar unas premisas que debemos intentar cumplir para asegurar unas adecuadas condiciones de conservación:

  • Si el vino lo transportas tú hasta casa, recuerda no dejar el coche al sol, especialmente en los meses de verano. Evita llevar el maletero con botellas de vino salvo para el tránsito desde el establecimiento de compra a casa.
  • Busca un lugar en casa que te pueda dar las mejores condiciones posibles en cuanto a temperatura, iluminación y humedad: que mantenga una temperatura no superior a 18ºC, sin oscilaciones térmicas fuertes, que no ofrezca luz directa sobre las botellas a almacenar y con unas condiciones de humedad entre el 65 y el 80% (ni muy seco ni muy húmedo).
  • Que tenga algo de ventilación natural, para evitar posibles olores y/o excesos de humedad.
  • Dispón las botellas en posición horizontal o bocabajo, para asegurar un cierto grado de humedad en el corcho y que este mantenga intactas sus propiedades de cierre hermético. Cuando se trata de botellas con corcho sintético, podemos optar por disponerlas en vertical, con lo que aseguramos que los posibles precipitados del vino quedarán en el fondo de la botella, facilitando el servicio del vino al descorchar la botella.
  • Asegura una adecuada gestión de tu stock de botellas, consumiendo primero los vinos que tenemos más tiempo almacenados. Recuerda que la mayoría de los vinos que adquirimos son para consumir entre unos meses y dos años.

@antonio_garrido

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