A pesar de que el Budín o pudin procede de la gastronomía inglesa y estadounidense, este postre es muy popular en nuestro país. Puede ser salado, como el haggis (plato escoces)  aunque lo más común es que sea dulce. Su preparación parte de pan o bizcocho y huevo, junto a los ingredientes que el cocinero decida. Es muy rápida y económica.

El pudin es un postre contundente y que gusta la la mayoría. Este de la fotografía es obra del Chef José Antonio Pintado y como ingrediente diferenciador incluye queso D.O. Manchego. Se haya servido sobre una crema de cacao amargo y coronado con granos de granada, al lado un physalis y polvo de piñones. ¡Es una delicia!

Pudin y vino, ¿Es posible?

Hay personas que no conciben la relación entre dulce y vino. Piensan: “¿¡cómo vas a beber vino durante el postre!? ¡Qué asco!”. Se equivocan, así que atrévete, acompaña al postre con una copa de buen vino.

Cuando llega el postre todos dudamos; es un momento de inflexión en el que suele terminarse el vino que acompañó al plato anterior. En otras ocasiones se acompaña de un vino dulce o espumoso, por aquello de que estamos acostumbrados a brindar con “burbujas” al final del festín, y un seguro servidor vuestro aprovecha para recomendar un rico vino de la Denominación de Origen La Mancha, por su calidad.

Mi recomendación será un espumoso semiseco elaborado a partir de las variedades de uva Airén y Macabeo, las permitidas por la D.O. La Mancha. Los vinos espumosos Manchegos son generalmente blancos, pálidos y brillantes, con espuma compuesta por burbujas pequeñas y persistentes. Su aroma es afrutado y limpio. En boca resultan frescos y equilibrados, con amplia y limpia vía retronasal.

Copa “tulipán” para un servicio perfecto

Propongo así servir este buen vino en una copa que no sea las habituales “flauta”, apuesto por las copas con forma de tulipán o chianti, de cristal fino y que pronuncien menos las burbujas y resalten la calidad del vino, dejando sólo que brille el carbónico integrado en el vino, que será servido idealmente a cinco grados centígrados.

La copa tipo flauta posee la virtud de acentuar el frescor y mantener mejor la baja temperatura del vino espumoso, además de tener mucha menos capacidad e invitar a servir menos evitando así que suba la temperatura del vino.

El vino encuentra en el dulce a un gran aliado, complementándose el uno al otro y potenciando los sabores en una fusión única. Por ello, no debes dudar de acompañar al postre con un vino de La Mancha. No te arrepentirás.

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