Cuando nombras la sardina a casi todo el mundo le evocan recuerdos. A mi, por ejemplo, me recuerdan a mi niñez, sobre todo aquellos días en que iba con mi familia a almorzar al campo y hacíamos las sardinas al calor de las brasas.

Excepto al que no le gustan, al resto de los mortales se nos hace la boca agua solo de pensar en ellas: sardinas fritas o en espeto, escabechadas, saladas…

Maridaje de sardinas muy saludable

Una forma muy saludable de disfrutar de la sardina es ensalada y menos con queso y pimientos. La verdad, ha sido todo un descubrimiento.

El cocinero saca los lomitos y los marina. Lo emplata con un molde rectangular, poniendo en el fondo de base unos tallarines de calabacín, cortados con esa forma y salteados para la ocasión, pimiento del piquillo, cremita muy fina de queso de cabra, los lomos de sardina “parrocha” (que es un poco mas gorda y grasa) y lo remata felizmente con un micromezclum de germinados españoles, por su calidad y seguridad.

Para acompañar a esta delicioso plato apostaría por un vino de excelente calidad de La Mancha, más concretamente por un blanco joven de Sauvignon Blanc. No obstante, creo que cualquier vino joven, sea blanco, tinto o rosado, viene de fábula con el plato. Da igual la elección, eso si, es necesario contar con garantías de calidad, así que fíjate que sea Denominación de Origen La Mancha, y serás honrado por el Dios Baco.

Servicio

Ya que mi apuesta fuerte es el vino blanco joven, el servicio va a ir dirigido a sacar a la luz todo el potencial de este vino. En la busca del tesoro que es el maridaje perfecto se ha de tener en cuenta la temperatura como la copa. En el caso del vino blanco, el caldo deberá oscilar alrededor de los 8ºC y estar servido en una copa tipo Burdeos.

Siempre que vayas a descorchar una botella solo debes recodar una cosa: disfruta de los sabores y aromas que te ofrece

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