El gazpacho es un excelente plato, sobre todo en las altas temperaturas veraniegas, cuando hace calor y el sol aprieta. Pero, ¿quién dijo que el gazpacho solo podía ser con tomate? Esa persona se equivocaba. Actualmente existen muchas recetas de gazpacho que combinan distintos sabores para crear una fusión.

Los entrantes frescos son una buena representación del potencial del cocinero al cargo de los fogones. Los chefs ponen todo su empeño y dedicación en sus platos. Por ello, este posta está dedicado al menú gastronómico de El Bodegón, en el que el gazpacho de arándanos y arenque tiene gran protagonista. Resulta un plato rico, intenso y que, junto a una copa de buen vino, es toda una obra de arte y consigue satisfacer al paladar.

¿Cómo podemos maridar el gazpacho?

El gazpacho de arándanos es ligeramente ácido que, al lado de unos costroncillos de pan tostado y gotas de aceite de oliva virgen extra, sirve de base ideal para el arenque marinado en salsa Mirim. Esa salsa es un aliño japonés salado basado en el destilado de sake. El arenque le aporta al plato un toque muy sabroso. Las huevas de arenque, saldas y yodadas, piden a gritos la feliz compañía de un vino blanco joven, aromático y con personalidad a la altura de un platillo tan intenso: un varietal de Sauvignon Blanc.

La variedad de uva Sauvignon Blanc es originaria del Valle del Loira (Francia), y su nombre nace de la unión de sauvage (salvaje) y vignon (viña). Los racimos son cilíndricos de tamaño mediano, con uvas de color amarillo pajizo, su piel es suave y su zumo muy aromático. Variedad muy aromática y adaptada a los climas fríos, aunque también ofrece una aceptable adaptación a los climas secos. Sus vinos son secos, de elevada acidez, con aromas de hierba recién cortada. Su brotación es temprana y resistente a los fríos.

Mejor a baja temperatura

Para que este vino dé todo su potencial es mejor que se sirva en una copa de chianti de cristal fino, no muy amplia. La temperatura idea ronda los seis grados centígrados, proponiendo al feliz consumidor que observe los agradables aromas primarios tan pronunciados de la uva y aconsejando que cada trago sea seguido de un sorbito de buen vino.

El gazpacho, que se lleva elaborando y consumiendo desde el siglo XVIII, ha logrado hacerse un hueco en la dieta mediterránea y en el menú veraniego. Disfruta del gazpacho y acompáñalo con una copa de vino de Denominación de Origen la Mancha.

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