Imagen de los viñedos manchegoImagen de los viñedos manchegos en el mes de mayos en el mes de mayo

Entramos en los meses clave para el desarrollo del fruto con una buena perspectiva para la futura campaña.

En líneas generales, no habido  indicios de la formación de plagas o enfermedades que pudieran mermar la cantidad y calidad de la cosecha. Tampoco las plantas se han visto afectadas por el daño de heladas.

Es más, las lluvias registradas en un generosos mes de abril han contribuido a recuperar las reservas hídricas de La Mancha tras un periodo especialmente cálido durante el mes de  febrero

Aunque aún es pronto para establecer criterios de valoración ante la llegada del verano en los próximos meses para el viñedo en La Mancha, las imágenes reflejan una calidad en la formación del fruto para el  “cierne”, el próximo cuajado de los racimos.

Floración en La Mancha

Con temperaturas, hasta la fecha, generosas y lluvias, si bien escasas, pero adecuadas en su momento de precipitación, La Mancha presenta una evolución de la vid en condiciones idóneas.

No en vano, con tres mil horas de sol al año, la necesidad de tratamientos para el control de plagas y enfermedades no es tan acuciante como en otras latitudes del viñedo europeo.

Primavera de inicio, indecisa

Se hizo esperar, pero finalmente terminó llegando a nuestros campos. Eso, a pesar de que el invierno volvió a nuestras recluidas vidas de confinamiento durante la última semana de marzo con precipitaciones en forma de nieve y un mercurio, sorprendentemente bajo, en contraste con las benignas temperaturas registradas durante el mes de febrero. Así lo reflejaba el informe mensual de la AEMET en Castilla La Mancha, sobre la “pluviometría, con un mes de febrero muy seco. Ha sido el mes de febrero más seco de lo que llevamos de siglo XXI.”

y abril, lluvioso traen a un mayo…

El mes de abril ha sido generoso con unas precipitaciones, salvando la llegada de lluvias en forma torrencial y granizo en algunos puntos de región castellanomanchega. Por ejemplo, en Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, donde las lluvias fueron localmente fuertes.

En Castilla La Mancha espacio y humedales como las lagunas de Ruidera o las Tablas de Daimiel experimentaron un alivio en sus niveles.

Unas lluvias que podrían ayudar a la planta en sus ciclos de desarrollo biológico, vitales para determinar la calidad del fruto, y por ende, de la próxima añada de 2020. En este sentido, el viñedo manchego, agradecido en su demanda hídrica, es capaz de soportar los rigores térmicos del verano si llega con adecuadas reservas.

Cielos despejados y temperaturas benignas caracterizan a mayo
Cielos despejados y temperaturas benignas caracterizan a mayo en el viñedo manchego.

Las temperaturas cálidas en el mes de febrero provocaron un relativo adelanto del ciclo y las bucólicas imágenes del llanto de la vid se pudieron presenciar incluso antes de marzo en algunos puntos del viñedo manchego.  La brotación llegó en las primeras semanas de abril.

Floración y posterior envero, ya en el corazón del estío serán el adelanto para una cosecha que no tiene porqué ser equiparada en calidad a

 

 

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