En esos meses de calor sofocante, en los que buscamos desesperadamente la sombra y ni está es capad de protegernos del sol veraniego, nos alejamos de los platos calientes en busca de recetas frescas y ligeras, como la merluza. Aunque, bueno, no hace falta esperarse al verano para poder disfrutar de este pescado.

La merluza es uno de los pescados más insípidos que tienen las cartas de los restaurantes, pero, aún así, de lo más demandados y socorridos. Sencillo de elaborar, la merluza puede convertirse en protagonista de mucho platos. Claro está, hay que tener mucho cuidado con ella, con la merluza de segundo.

Maridando la merluza

La que se puede ver en la foto está servida sobre un picadillo de tomate y acompañado de una salsa ligera de setas y un detalle de crema de aguacate. Da mucho juego porque desde las delicias rebozadas a las cocochas a la marinera, pasando por el fumé que nos deja el espinazo.

Eso si, si quieres que sea algo especial, marídalo bien, con gusto, hazlo por todo lo alto y acompáñala de un vino de La Mancha, que desde los jóvenes tanto blancos jóvenes para la merluza al vapor, rosados de Tempranillo para las cocochas, al Crianza para la bilbaina.

Justo para esta receta, recomiendo un blanco joven Airén. Su frescura y ligereza son grandes aliados del pescado y las altas temperaturas.

Servicio

Al optar por un vino blanco joven hay que tener en cuenta la temperatura del servicio. Por ello, para sacarle todo su potencial, el caldo debe oscilar los 8ºC. Además de la temperatura, si se quiere lograr un mejor servicio, debería beberse en una copa tipo Burdeos, aliada avezada de los blancos.

FUSIONA, PRUEBA, MARIDA, PERO SOBRE TODO, DISFRUTA.

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