De una comida, el postre es el momento más delicado del menú, ya sea de restaurante o en casa. El postre tiene mucho poder: si es malo puede dañar todo el trabajo dedicado a la elaboración de los platos… Pero, por el contrario, si el postre es de exquisita calidad se convierte en la guinda del pastel.

El postre que os presentamos en este post pertenece al segundo grupo. Es uno de los más celebrados que conozco y que merece la pena probar. Consiste en una versión muy orginal de si mismo, eso sí, respetando los ingredientes y las proporciones.

La receta está elaborada a partir de fresas, frambuesas, miel de la Alcarria, queso D.O. manchego, phisalis, gelatina y nata de primera calidad. Este delicioso postre tiene algunos requisitos para ser un referente obligado, como ser frío, cremoso, no demasiado dulce, tiene cítricos y sabores y aromas nobles como el del queso Manchego.

Dulce y maridaje: acompáñalo con un buen vino

Los toques dulces de este postre encuentran a gran aliado al vino, una copa de vino que potencie ese sabor que tanto le gusta al paladar. Está casi obligado a compartir el protagonismo con un buen vino, más aún si se trata de uno de la Denominación de Origen La Mancha.

Yo, que soy un amante de los caldos regionales, recomiendo maridar el dulce con el vino tinto que esos tragos de vino tinto que seguramente te han quedado en la copa.

No obstante, si debo elegir uno específico para descorchar y disfrutar de la cremosidad del postre, sin duda apostaría por un blanco dulce tradicional de La Mancha, probablemente elaborado a partir de la variedad Moscatel. Es más, mejor si es por método de “asoleo” o pasificación de los racimos al sol, de modo que evapora agua y concentra azúcares naturales.

Copa y temperatura

Dependiendo de cuales sean las preferencias en lo que a tipos de vino se refiere, deberá servirse de un modo u otro.

Así pues, el vino tinto tendrá que servirse en una copa tipo borgoña o burdeos para encontrarse de lleno con los aromas a frutas del bosque de ese vino tinto. Además, la temperatura del caldo deberá oscilar entre unos 12ºC si es un tinto joven, 15ºC si es un Crianza y a unos 17ºC si es un Reserva o un Gran Reserva.

Por el contrario creo que los aromas del vino blanco encuentra a su media naranja en las copa burdeos, sin olvidar que la temperatura ideal de estos vinos oscila alrededor de los 7ºC-8ºC.

En cualquier caso, para gustos colores, pero un modo de acertar por la calidad de sus vinos es con la D.O. La Mancha, el origen del vino.

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