Hay recetas que no deberían cambiar, que no deberían cambiar. Sería muy difícil hacerlas mejor y, sobre todo, si se trata de la repostería casera. Como Manchego adoro la “fruta de sartén”. De mis favoritas son las rosquillas, masa cuidada, fritura al punto de cada uno, doradas y rebozadas en azúcar.

Azúcar y vino: ¿Son compatibles?

La respuesta es muy sencilla: obviamente. ¡Nos encanta!

Me encanta acompañarlas de digna bebida, y en mi caso siempre tuve al lado una rica mistela, algo muy manchego y que se mantiene en el tiempo. Con la edad he ampliado mi conocimiento acerca del mundillo del vino, tan fascinante. Por ello, siempre me decantó por el vino Mancha, buen vino de La Mancha, y desde luego no dudo en fusionar los sabores campestres del vino con el dulce.

Burbujas para el regusto más dulce

Por costumbre, tras el festín y como cierre de oro para los banquetes, se suele brindar con un vino espumoso (algo muy discutido y un tema en el que profundizaré dentro de poco, lo prometo). Se cree que las burbujas del espumoso es el broche final, que a veces se sirve junto a los postres y el café.

Mi recomendación es combinar la acidez las burbujas del vino espumoso con las rosquillas, realzando así el sabor del postre.

Siendo más concreto, apostaría por un vino espumoso semiseco de Airén o Macabeo. Mezcla los sabores y disfruta.

La temperatura ideal

Conseguir el contexto idóneo para la perfecta cata de vino es un arte: se debe elegir la copa correcta y mantenerlo a una temperatura exacta. En este caso, son cinco grados centígrados, evitando que se caliente el vino en la copa y dando sorbos no muy grandes.

Y hablando de copas. Para ese vino espumoso que tanto nos gusta optaremos por una de tipo chianti que favorece los aromas. Otra opción, que suele ser la habitual, es la copa de flauta. Este tipo de copa disipa lo carbónico por ser alta y estrecha.

Para los amantes de la cocina

Hay quienes prefieren ser catadores y quienes aprovechan cualquier oportunidad para encender los fogones. Este apartado va dedicado a ese grupo, a esos que aman cocinar.

Las rosquillas son muy populares y, en consecuencia, existen todo un catálogo de recetas. Aunque no hay ninguna como las de La Mancha. Es cierto que cada cocinero le da su toque personal, auténtico, a su creación. Su elaboración no es complicada.

Además, para preparar la masa de estas fantásticas rosquillas se pueden aprovechar otros productos de La Mancha, como el aceite, que destaca por su excelente calidad.

Si tuviera que elegir, como ya he dejado caer en el artículo, descorcharía un vino de la D.O La Mancha, una gran elección al más puro estilo Cervantino. Hagamos que el Quijote se sienta orgulloso.

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