Ilustres personajes como la familia Ibert pasearon por las calles de este pueblo tan manchego, en el que se ha conservado su memoria.

En el centro de la Plaza Mayor de Tarazona de La Mancha se alza imponente la torre de la Iglesia de San Bartolomé. El sol reluce en la fachada. Sus muros y su sólida estructura cobijan bajo su sombra a las gentes de Tarazona como su fiel protectora.

Desde lo más alto de su campanario, se puede contemplar el pueblo en todo su esplendor y los campos de La Mancha, tierra en la que el famoso Hidalgo Don Quijote vivió grandes aventuras.

Tarazona de La Mancha y su historia

Esta localidad albaceteña, que actualmente cuenta con 6.235 habitantes, esconde lugares con encanto que son capaces de transportar en el tiempo a épocas pasadas en las que la vida era más sencilla, o al menos lo parecía.

La iglesia de Tarazona de La Mancha

Uno de ellos es la iglesia, un templo renacentista construido durante el siglo XVI y siglo XVII, del 1549 al 1694. Su salón sigue la estética de tipo columnario con tres naves de cinco tramos, bóvedas de aristas y gran cantidad de arcos atravesando su interior.

Alzando la vista hacia el cielo, los ojos topan con un la cúpula oval. Dentro también se encuentran varias capillas, entre las que resalta la de San Antonio por sus dimensiones y la del Santo Cristo.

Iglesia de San Bartolomé en Tarazona de La Mancha
Iglesia de San Bartolomé en Tarazona de La Mancha

Hace apenas ocho años se realizó la última modificación del templo. La reforma consistió en restaurar las campanas de la Iglesia, en las que se encontraron la siguiente inscripción: “Ecce crucem Domini: Fugite partes adversae, vicit leo de tribu Iuda, radix David. Alleluia”.

Interior de la Iglesia de Tarazona de La Mancha
Interior de la Iglesia de Tarazona de La Mancha

Para los que no sepan latín con soltura, su traducción al castellano sería “he aquí la cruz del señor: Huid, partes adversas venció el león descendiente de la tribu de Judá, la raíz de David. Aleluya”. La frase hace referencia a la metáfora bíblica David revindicando la figura del Mesías.

La Plaza Mayor: una de las más bonitas de España

Quien vista la Iglesia pasa por la Plaza Mayor de Tarazona. Muchos de los visitantes que posan allí sus pies han afirmado que es una de las 10 más bonitas del país y, por eso mismo, ha sido declarada Conjunto Histórico-Artístico Nacional.

El ayuntamiento de la localidad, en su página web, la califica como “símbolo rústico manchego”. El conjunto arquitectónico tan único brilla por su carácter popular y se haya enmarcado en un estilo colonial.

Construida en el siglo XVII, la plaza tiene forma rectangular, con largos aleros y balcones de madera en los edificios que la componen, imagen auténtica de La Mancha. En un primer momento la plaza estaba cerrada, pudiendo acceder a ella solo por el arco de Pedro Puma, que fue eliminado con el tiempo.

Plaza de Tarazona de La ManchaNo obstante, a día de hoy, cuatro arcos de estilo románico la hacen más accesible. Es más, hasta el año 1934 la plaza estuvo separa en dos por pretiles: una zona religiosa y una civil.

Otra curiosidad del conjunto arquitectónico es su fuente de estilo clásico, la cual se erigió en su centro a finales de los años 20 en conmemoración a la llegada del agua potable a la villa.

La plaza es el epicentro y el corazón de la vida social del pueblo. Así lo ve su ayuntamiento, como “orgullo de los tarazoneros, cumple con un fin social y festivo”. Razón no les falta. En frente de la fuente, hace más de un siglo se abrió el Gran Casino Pascasio Quílez;

En el 2015, Tarazona de la Mancha celebró el siglo de vida de su gran casino

No solo es un referente en la vida cultura de Tarazona, también está lleno de historia, historias de enfrentamiento y puede que de algún romance.

Evolución de Tarazona de La Mancha

De gran valor artístico, la Casa de la Cultura local guarda una reproducción del mosaico romano del yacimiento de ‘La casa de los Guardas’, encontrado cerca del pueblo- la pieza original se encuentra en el Museo Arqueológico de Albacete-, lo que significa que hubo asentamientos romanos en la zona. Aunque no fueron los únicos. Además de los restos de villas romanas se han encontrado vestigios de civilizaciones y épocas anteriores como de la segunda Edad de Bronce, del Neolítico o del Paleolítico.

La historia de Tarazona, propiamente dicha, comenzó en octubre de 1564, cuando se separa e independiza de la jurisprudencia de Villanueva de la Jara bajo los deseos de Felipe II. Según el informe Relaciones Topográficas de Felipe II por aquel entonces existían “500 vecinos y 400 casas” y, casi 200 años después, se censaron 11 aldeas en el término municipal, inscritas en el Catastro del Marqués de la Ensenada.

Miguel Ángel Mozo, archivero en Tarazona de La Mancha con un documento del siglo XIX
Miguel Ángel Mozo, archivero en Tarazona de La Mancha con un documento del siglo XIX

Tras la Guerra de Independencia, Tarazona pasa de las manos conquenses a las manos albaceteñas en un proceso que duraría tres años, del 1829 al 1833. Años más tarde, el pueblo se pronunció a favor de la Constitución de 1837.

Fue con el nuevo siglo, la entrada del XIX, que ya comienzan los conflictos políticos en la localidad. Incursiones carlistas bajo el mando del General Cabrera durante la Primera Guerra Carlista les obliga a colocar apostados desde Tarazona hasta Carboneras para controlar a los partidarios de Don Carlos. Era el “tentempié” de lo que se avecinaba pues el siglo XX trajo consigo modernización, guerra y sangre.

Su papel durante la Guerra Civil

Capítulo turbio de la historia de España, conflicto que enfrentó a hermanos e hizo sangrar a familias de los dos bandos, la Guerra Civil fue un antes y un después para el país, dando pasó a casi 40 años de dictadura. Pueblos y vecinos tuvieron que escoger a quienes servir.

 
Plaza de Tarazona en la Guerra Civil
Plaza de Tarazona de La Mancha en la Guerra Civil

Tarazona se convirtió en aliado de los republicanos en cuanto recibió a soldados de todas las partes del mundo; Fue el quinto campo de instrucción de batallones de las Brigadas Internacionales. En palabras del archivero municipal, Miguel Ángel Mozo Bascuñana: “Eran un batallón mal equipado y con poca instrucción, algo que ambos bandos han querido tapar”.

Una visita al archivo histórico local, en el inframundo del Ayuntamiento de Tarazona, saca a relucir este episodio de mediados de siglo y los personajes que lo protagonizaron en aquel campo de entrenamiento. Bascuñana recuerda a la mayoría como a Alvah Bessie (novelista, periodista y guionista estadounidense que trabajó en Hollywood).

Las horas trascurren rápidas, melodiosas, desgranando anécdotas contadas por este archivero que enseña cada documento, como un preciado tesoro. Nos muestra, por ejemplo, la imagen de Robert Merriman, un profesor universitario con  trazas académicas de despistado docente de literatura, que fue jefe de la base de las Brigadas Internacionales, como comandante del Batallón Lincoln de la XV Brigada Internacional y terminó inspirando propio Hemingway con el personaje de Robert Jordan (Gary Cooper en el cine) en la novela ¿Por quién doblan las campanas?

Imagen de Robert Merriman en Tarazona de La Mancha
Imagen de Robert Merriman en Tarazona de La Mancha

Entre estos personajes es posible que estuviera Norman Bethone, un médico canadiense que intervino en el bombardeo de Málaga. Inventó un sistema para hacer transfusiones de sangre en el campo de batalla para intentar salvar la vida al mayor número de hombres e, irónicamente, siendo médico, falleció de gangrena al no curarse una herida. Una muerte que por su irónica recuerda a la de Gerda Taro, militante republicana y fotoperiodista de guerra que perdió la vida bajo un tanque aliado.

Los soldados de las Brigadas Internacionales dejaron huellas en las gentes de Tarazona y la forma de hacerlo más permanente fue la firma de abanicos, algo inusual para los ojos ajenos pero una joya histórica, promesa de tiempos mejores, para los tarazoneros.

Dolores Requena Picazo, vecina de 79 años, sigue conservando el suyo, el que heredó de su familia. Unas 14 firmas pueden leerse entre los pliegos de tela envejecidos por el tiempo.

Carnaval, te quiero

Por muy oscuro que pareciera todo, los tarazoneros nunca dejaron de celebrar el carnaval, ni siquiera en la época franquista. Durante los seis días que dura el carnaval, se llevan a cabo múltiples actividades enfocadas a todo tipo de públicos, desde lo más mayores hasta los más pequeños de la casa. Así se hacen bailes, desfiles, concursos, comparsas y encuentros entre peñas.

Escultura en homenaje al carnaval de Tarazona de la Mancha
Escultura en homenaje al carnaval de Tarazona de la Mancha

Y hay quienes siguen utilizando la máscara tradicional, las cuales se hacían a partir de una caja de cartón cubierta con una colcha.

La tradición carnavalesca ha ido evolucionando. En sus comienzos, como explica la encargada de la Casa de la Cultura y del Teatro, María del Carmen Lucas Picazo, “las personas no tenían propiamente un disfraz, cogían todo lo que encontraban por casa, cortinas incluso, e improvisaban disfraces. En eso se inspiró el artista José Luis Zerso para hacer el monumento en honor a esta festividad, tan importante para Tarazona, y que da la bienvenida a sus visitantes”.

Popular, callejero y teatralizado, muy teatralizado, el carnaval de Tarazona se ha declarado Interés Turístico Regional.

Tauromaquia como pasatiempo popular

Orgullo y símbolo del pueblo manchego es su plaza de toros. El pequeño coliseo donde se enfrentan torero y toro, excavado en un cerro algo alejado del centro, alberga 4.000 localidades.

Plaza de Toros de Tarazona de La Mancha inaugurada en 1857
Plaza de Toros de Tarazona de La Mancha inaugurada en 1857

Por su ruedo han pasado grandes figuras del toreo que han enorgullecido, más aun, a las gentes de Tarazona: Chicuello II, capote y espada en mano, entraba por ese mismo pórtico tiempo atrás. Y es que Tarazona es un pueblo con una gran afición a los toros.

Paseo único por el toreo

Entrar al ruedo por la puerta grande y seguir los pasos de toreros ilustres crea congojo en el pecho, te hace un nudo en el corazón que se acentúa con una visita al museo del toreo, que se encuentra en la misma plaza de toros.

Detalles del museo taurino en Tarazona de La Mancha
Detalles del museo taurino en Tarazona de La Mancha

En un rincón, no hace mucho, se creó un espacio dedicado a la historia taurina del pueblo y a todos los hitos ocurridos en su arena. Uno de los más importantes fue la faena del torero albaceteño, Chicuelo II, en agosto de 1953. Tal fue el fervor que causó que se le concedieron 4 orejas, 2 rabos, 2 patas y hasta los testículos del toro.

El museo, además, cuenta con piezas únicas: carteles, mantos de encaje y cabezas de toros que han pasado por la plaza.

En el 2007 se conmemoró el 150 Aniversario de su plaza de Toros

El encargo del museo, Martín Matoque Quilez, ya está acostumbrado a ver las reliquias allí expuestas.

Patio interior en la Plaza de Toros de Tarazona de La Mancha
Patio interior en la Plaza de Toros de Tarazona de La Mancha

Pese a ello, las enseña y explica al visitante con entusiasmo como la tradición taurina es parte de la esencia de Tarazona, teniendo una de las plazas más antiguas de Albacete y de Castilla-La Mancha. 

Fechas importantes en la historia de la plaza de Toros de Tarazona de La  Mancha

XVIII-XIX: Comienzo de las corridas de Toros en tiempos de Carlos IV.

1857: Inauguración de la Plaza con Antonio Sánchez “el Tato”.

1949: Se adquiere la Plaza de Toros en una subasta pública por 5.200 pesetas.

1953: Concesión de orejas, rabos y testículos al torero Chicuelo II por su faena.

1956: el torero local Ginés Picazo protagoniza una de las corridas del cartel de la Feria y Fiestas locales.

1957: Reforma de la Plaza.

1993: Indultado el toro “Pestillito” de Samuel Flores por Dámaso González.

2007: Celebración de 150 aniversarios.

Tarazona, un pueblo muy cinéfilo

La localidad albaceteña siempre ha apostado por el cine- la Casa de la Cultura, anteriormente el Cine Sanchiz, ahora alberga una sala que hace las funciones de auditorio y en la que se programan carteleras muy variadas-. Pero, el Cine Sanchiz no era lo único del mundillo “hollywoodiense” que tenía Tarazona.

Por estas calles manchegas paseó el hijo adoptivo del pueblo, Pepe Isbert, con familia de origen tarazonero. El actor hizo su debut en el teatro y posteriormente pasó a la gran pantalla bajo títulos como Margarita se llama mi amor (1961) o La gran familia (1962)

Pepe Ysbert ligado a la historia reciente de Tarazona de La Mancha
Pepe Ysbert ligado a la historia reciente de Tarazona de La Mancha

Pero, si debemos destacar una de sus películas sin duda sería Bienvenido Mr. Marshall, del 53, en la que interpretaba al entrañable y querido alcalde de Villar del Río. Al morir fue enterrado el cementerio local.

María Isbert, hija de Pepe, también estuvo muy vinculada al pueblo de su familia. La actriz compartió pantalla con su padre en varias ocasiones ocasiones, en El cochecito, de 1960, y en El Verdugo, de 1963, aunque se la conoce por su papel en Amanece, que no es poco. A lo largo de su vida, pues tristemente falleció en 2011, se consagró como una de las principales artistas de España con casi 300 películas a sus espaldas.

Tarazona sigue apostando por el arte y por el cine con diferentes iniciativas que fomentan la cultura en el municipio.  Es indiscutible la belleza de Tarazona, la historia que esconden sus calles. Por ello, se debe parar a contemplarlas y acompañarlas con el sabor único de La Mancha, de su vino, como aquel que degustamos cerrando nuestro periplo en el Casino, con solera de los años 20, donde echaba su partida Isbert, departiendo con sus paisanos.

 

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