Semana Santa, Pascua- o como quieras llamarlo- pasó y la llegada de la primavera con sus días de sol alegran el alma. Y el cuerpo se alegra también cuando el cambio de estación nos trae amigos, tiempo libre y, con ellos, las torrijas.

Tradicionales en estas fechas señaladas, las hay de leche o de vino aunque las primeras son las mas demandadas. Eso sí, ¡los que prueben mis torrijas de vino repetirá seguro!

La receta más tinta

Pan de molde grueso empapado en una almíbar de vino tinto manchego, infusionado con cáscara de limón y naranja, canela  y azúcar de caña. Pasado por huevo se fríe y lo presento como sándwich relleno de melocotón y pera en almíbar picado muy fino, sobre yogur de fresa y con una bola de helado de turrón.

Maridaje con sabor afrutado

Para acompañar el sabor de la canela que, por costumbre, se le pone a las torrijas yo recomiendo un vino blanco joven, de D.O La Mancha si es posible. Además potencia el resto de sabores dulces como el del azúcar de caña o del almíbar. Cuidado, no existe una ley única para el maridaje, así que puedes probar diferentes formulas hasta encontrar a la que satisfaga a tu paladar.

Servicio en mesa

Ya que acompañamos al manjar más “semanasantero”.  Ya que hemos elegido el vino blanco como opción para maridar este postre lo suyo es que mantengamos el caldo entorno a los 7ºC. Si el vino blanco se calienta no disfrutaremos tanto de esas cualidades que le hacen único. Por eso, por el bien de tu paladar, hay que mantenerlo a baja temperatura.

Por otro lado, la mejor copa para el servicio será una tipo tulipa. Su forma alargada y ligeramente esférica nos permitirá disfrutar, más si cabe, del blanco tan manchego.

Cada cocinero que se atreve a encender los fogones de su cocina, se arremanga y se pone a preparar unas torrijas. Hay tantas recetas como cocineros y cocineras, todas ellas con un toque único propio del autor. Y es que las torrijas apetecen- no confundir con las tostadas francesas que, pese a ser primas hermanas, entre ellas existen algunas diferencias a la hora de su preparación-.

Así que, si tienes una tanda ya hecha no dudes en ir a por el sacacorchos y abrir la botella. Relájate. Saborea. Déjate llevar por el vino de La Mancha a la tierra de los molinos.

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