Ciclo de la vid

Dejado atrás el invierno (menos severo en temperaturas que otros años) y más seco que 2018, La Mancha afronta la primavera, con la mirada puesta en el cielo.

Abajo, en la tierra, de nuevo, se abre el círculo, el nuevo ciclo de la vid se abre paso.

 

El llanto de la vid como anuncio

Se pudo ver ya en algunas cepas con los primeros rayos de sol de finales de invierno. Térmicamente más cálida, cuando las mañanas siguen siendo frías pero no heladas, este calor solar provoca una estimulación biológica en la planta.

De la cicatriz, primero lágrima, después vida…

Este revulsivo vegetal se provoca en condiciones favorables cuando la temperatura ambiente alcanza los grados positivos, dejando atrás el estado aletargado de la vid. A mediodía, se pueden superar con facilidad los 10 ° C, favoreciendo un despertar fenológico de la vid.

Llanto de la vid

Es entonces cuando emerge la savia de aquellos cortes secos de la poda en las yemas. Con las primeras horas del día, la estampa es entrañable y tierna. La primavera saluda al nuevo ciclo de la vid en aquellas lágrimas de savia joven y nueva, pura vida.

Vida en las yemas

Es pronto pero en cuestión de apenas unas semanas, abril descubrirá la plenitud de la vid(a) en todo su esplendor. Es importante leer ahora los signos de la propia planta para entender sus ritmos biológicos.

yema en la vid

Yemas de algodón o borra

Una señal que advierte de los cambios en la planta está en las propias yemas, que comienzan a asomar de los sarmientos, tomando un aspecto de algodón.

Yema de algodón o borra

Desborre de la vid

Aquellas yemas con forma de algodón crecerán con rapidez en unos días, adoptando una forma de punta verde. Asistimos a otro milagro de la propia naturaleza con el desborre, cuando los brotes comienzan a romper anunciando la salida de las hojas

Brotación

Hay factores que determinan una brotación más  o menos tardía. No solo el (micro)clima circundante, también la exposición solar, la vertiente o inclinación si el viñedo está en cierta pendiente, e incluso la propia edad de la planta; siendo más tardía en aquellas cepas más viejas.

También influye la humedad del subsuelo, aunque una poda tardía puede conllevar un cierto retraso. Aunque eso siempre está sujeto a lo criterios viticultores del podador o agricultor, que conoce a cada planta de su parcela, como a su prole.

Por supuesto, hay variedades de vid como la chardonnay, tempranillo o merlot que tienen un ciclo más temprano que por ejemplo la propia airén o la cabernet sauvignon, habitualmente con una vendimia remolona.

Heladas de primavera, pavor en la viña

Estos brotes, tiernos (y jugosas para vertebrados non gratos en la vid como liebres y conejos) e indefensos  son sumamente sensibles a las condiciones de la meteorología en esos días.

La primavera, inestable por naturaleza, suele ser sinónimo de preocupación para el viticultor, que observa con recelo la ausencia o llegada (desmedida) de precipitaciones.

Brote de la hoja

Una helada a destiempo suele ser letal en estas fechas, más grave aún si llega en mayo, cuando el brote ya está abierto y las gélidas temperaturas abrasan la vida biológica.

Floración y cuajado completarán la primera fase primaveral del viñedo antes de entrar de lleno en el periodo estival con el cernido y posterior envero.

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