petit four las musas

De como acabar bien una comida saben mucho los que atienden a los petit fours, esos dulces que se sirven junto o después del café o infusiones, el remate de una comida debería de ser acompañado también por vino.

El nombre de estos dulces viene del Francés y significa “pequeños hornos” y tradicionalmente suelen ser unas pastas dulces y algo decoradas, glaseadas y que se sirven junto a mignardises y canapés (salados) también en cócteles, una apuesta en miniatura que siempre resulta favorecida si bien acompañados de un buen vino que esté a la altura, un vino de la Denominación de Origen La Mancha.

Los petit four de la fotografía son un detalle del restaurante Las Musas de Campo de Criptana y se trata de un chupito de almendra emulando al turrón, un macaron de frambuesa y una trufita de chocolate con una graciosa forma de corazón , todo pensado para ser el broche de una buena comida y estar a la altura de un sabor tan pronunciado como el del café o infusiones, pero opino que un detalle como la tradicional mistela, o el curioso vino de castañas que tan bien saben hacer en muchas bodegas de la D.O. La Mancha, pero la repera puede ser un vino dulce, que personalmente suelo recomendar al principio de la comida, pero que al final pone la guinda del pastel valga la redundancia. En concreto me refiero al Moscatel dulce, ese vino que conserva azúcar natural y mantiene los aromas tan agradables de la variedad , que es por naturaleza una variedad de poca producción, de grano menudo y dada a la buena concentración aromática, por lo que bien servido en copa tipo chianti, a unos diez grados centígrados, admirando su aroma antes de beberlo, seguro que sea el novio ideal de esos pequeños dulces, todo un placer hedonista.

Gastronómicamente vuestro

Salud y ¡mucha Mancha!

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