Por San Antón

hogueras de san anton

Pasadas las Pascuas navideñas el sabio acerbo popular todavía guía nuestras rutinas del calendario en los días del invierno más crudo y austero, aquel que asoma en enero, cuando afrontamos el nuevo año con ánimos de propósito renovado. Como aquel refrán que dicta que hasta San Antón, Pascuas son, nuestros hábitos festivos todavía se aferran al convite festivo.

Entre el segundo y tercer fin de semana de enero, San Antón concita a familiares y amigos a conmemorar una festividad que recuerda a un santón varón, Antonio Abad, fundador de las prácticas eremíticas, durante el cristianismo del Bajo Imperio Romano en la provincia de Egipto.

hoguera de san anton

La tradición ha ligado sus bendiciones más estrechamente al sector primario, cuando la devoción de ganadores y labriegos cimentaban sus esperanzas motrices de todo el trabajo del año, en la salud animal de la que entonces eran sus únicas y más valiosas posesiones.

En La Mancha, algunas bodegas, como en Villacañas (Toledo), con  San Antonio Abad, llevan por emblema la silueta de San Antón junto al guarro (que todavía se alimenta y sortea en las calles). Precisamente, la pitanza y barbacoa aderezan las gélidas veladas de enero junto a la cálida compañía de una hoguera. El fuego recupera su significado más social, ritual y antropológico junto a un buen trago de vino y popular chascarrillo de barrio.

Incluso, en lugares como Santa María de Los Llanos, en la provincia de Cuenca, tienen el honor de convocar las primeras fiestas de Carnaval del año.

San Antón y la gastronomía

La sabia gastronomía, como siempre, se adapta a las condiciones del clima. A las severidades del frío invierno manchego se le combate con un mayor aporte calórico. Dulces y pastas de San Antón o las conocidas tortas en sartén, con el primer aceite de oliva de la cosecha (sabrosas cuando son remojadas en chocolate caliente).

 

torta en sarten y vinos de la Mancha por San anton

 

Entramos en el calendario popular de los Santos Viejos o Santos frioleros. La próxima cita es San Sebastián, centurión romano que tuvo martirio en la fe de sus convicciones cristianas durante el Imperio Romano. En lugares como Madridejos o El Toboso (también de Carnaval), ambas en Toledo, donde lo veneran especialmente.

 

 

 

 

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