Imagen de una cepa en agostamiento al atardecer

Conocemos los detalles del agostamiento en la vid, una fase que cierra el ciclo biológico en la planta tras la recogida del fruto en la vendimia.

Vestida de pardos y ocres, macilentos tonos amarillos y mustios toques marrones, la vid(a) prepara su cortejo otoñal. Satisfecha, vaciada y extenuada en la recompensa de quién ha dado su fruto.

Aún, despeinada en sus cabellos, tras una larga noche de excesos, sus sarmientos denotan el paso pretérito de aquellas cuadrillas que recogieron sus racimos. Desnuda de uva, todavía con agraces pendientes de grumo solazando sus mejillas, la cepa aguarda su momento.

Imagen de un viñedo en proceso de agostamiento
Imagen de un viñedo en proceso de agostamiento en La Mancha

Pusilánime, crujiente, tímida y a la vez coqueta en su vestido, la savia se le escapa. La vida cede paso a otros menesteres. Ha entrado el otoño. Las noches son ahora frescas, frías y de manga larga en el amanecer, aunque las tardes, apacibles y sociables, continúan invitando al meloso paseo de sobremesa.

Las jornadas se acortan y pronto los turnos vespertinos serán preciados en sus cortas horas de sol, cuando la noche sorprenda en las meriendas de diciembre e invierno…

Pero eso llegará después, más tarde, cuando la planta se aletargue para afrontar el rudo invierno manchego. Antes, cerrará hermética su defensa vital con el agostamiento.

¿Cómo se transforma la vid con el agostamiento?

Sabia y sagaz, la vid se adapta al entorno para sobrevivir a las duras condiciones del frío estepario en La Mancha. En invierno, se pueden alcanzar con facilidad heladas en los meses más fríos de diciembre y enero. Por eso, resulta vital que la estructura del tronco leñoso soporte los grados negativos sin sufrir daños vitales.

Otoño en la vidSu protección consiste en enviar sus reservas al tronco y otras partes orgánicas fundamentales como las raíces, privando de esos nutrientes a las partes extremas (hojas y sarmientos). La reducción de horas solares hace el resto, y la fotosíntesis deja de ser una prioridad orgánica para la planta.

El resultado es una decoloración de sus pámpanas que pierden vigor hasta agostarse y caer.

Los tallos o sarmientos experimentan un proceso de lignificación o refuerzo cobrando un aspecto leñoso.

Mosaico otoñal

La estampa es de gran belleza en los viñedos manchegos que en los meses de octubre y principios de noviembre transforma su semblante, reflejando una tonalidad puramente otoñal. La clorofila que reverdecía el mar de viñedos en los cálidos meses de primavera y verano cede paso a tonos mate, apagados, en consonancia con el ocaso de las jornadas otoñales.

Esa variación se enriquece según variedades. Así, en aquellas cepas de uva blanca, las pámpanas reflejan el agostamiento con toques amarillentos; mientras que otras tintas adoptan un aspecto cromático rico en ocres.

 

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