El primer domingo de cada mes se realiza en la localidad ciudadrrealeña una molienda tradicional. Es una manera ideal para rememorar nuestras tradiciones y costumbres y, a su vez, una forma interesante de conocer nuestro imborrable y ancestral pasado.

Pero tan solo una vez al año se reproduce en Campo de Criptana algo único y sin igual en todo el mundo: una molienda tradicional nocturna. Habitualmente se reproduce en agosto, y para que se lleve a cabo es necesario que haya algo de viento.

Dicha molienda tradicional consiste en la elaboración de harina mediante un proceso de trituración del cereal, ya sea trigo, cebada o los llamados ‘titos’. La harina de estos últimos es la materia prima de las famosas Gachas Manchegas.

Historia entre gigantes

Este acto recibe incontables visitas de interesados por nuestra historia y sus famosas tradiciones. Turistas provenientes de todas partes se unen en la Sierra de los Molinos para observar la majestuosidad de dicha jornada.

Miles de personas se aglutinan para ver cómo las aspas, vestidas de gala con sus grandes lienzos, giran sin pausa para hacer girar también el engranaje que se encuentra en su interior. Se trata de un acto que nos hace viajar incontables años atrás. El ambiente quijotesco se apodera de nuestro espíritu en esta vasta llanura ocupada por gigantes.

Preparación de la molienda

El molinero primero debe saber de dónde procede el viento dominante, puesto que deberá orientar las aspas del molino a favor del viento. Para ello existen doce ventanillos en lo alto del molino, mediante los cuales se puede apreciar la procedencia del viento.

Tras esto se colocan los lienzos en las aspas de los molinos. Para ello hay que subir por las aspas como si de una escalera se tratara.

Detalle de la piedra molar en un molino de Campo de Criptana

Una vez se conoce el viento predominante, todo el exterior del molino está preparado para la molienda. Los sacos de grano se suben a la parte superior del molino a mano.

Sacos con la primera harina en la molienda

Son subidos en los hombros del molinero, y allí se colocan sobre un soporte de madera dispuesto para ello. Este soporte recibe el nombre de tolva.

Es el movimiento de la piedra giratoria sobre la otra fija el que provoca que se triture el grano y, como consecuencia, podemos obtener el grano molido. Este discurre por un canalón de madera hasta finalmente llegar a los sacos, que ya se van llenando de harina.

Una vez que todo el mecanismo ha hecho su trabajo, el proceso de molienda de la harina está finalizado. Tan cuidado proceso es solo posible con la inestimable fuerza del viento.

Esta técnica, aunque puede parecer rudimentaria, sabe aprovechar a la perfección los recursos naturales para producir un bien alimenticio tan conocido y usado por todos como lo es la harina. De nuestros antepasados nos queda este legado que hoy nos dejan, para que podamos aprender estas irreprochables técnicas.

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