Torrija y helado

Son las torrijas un dulce tradicional que precisa de ser artesano para ser algo realmente bueno, y como producto artesanal no hay dos obradores iguales y hay dos escuelas distintas, la torrija de leche y la de vino, y ha sido un postre estupendo o una merienda fenomenal, pero si es acompañada de una copa de vino de la Denominación de Origen La Mancha puedes rozar el cielo.

La torrija que hoy trato es obra del Chef José A. Pintado y está elaborada a partir de un bollito de pan casero a partir de centeno y miel empapado en leche infusionada con limón y canela, después de pasar por huevo y frita se reboza en una mezcla de azúra morena, blanquilla y canela molida. Sirviéndose en el plato (emplatándose) sobre una crema de azahar  y sirviéndose una bola de helado de cáscara de naranja y galleta de caramelo. Esa mezcla de sabores pide a gritos una copa de buen vino, un vino de La Mancha.

Un seguro servidor vuestro recomienda dos maridajes o “armonía plato/vino”, el primero y más sencillo, un blanco dulce a partir de la variedad de uva Moscatel, vendimia tardía y/o pasificada, y el más popular y creo mas enriquecedor, con vino espumoso, a partir de Airén y/o Macabeo y semiseco, ideal para brindar al final, con esta torrija.

Gastronómicamente vuestro

Salud y ¡mucha Mancha!

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