Imagen actual del Monasterio de Uclés. https://www.monasterioucles.com/
Imagen actual del Monasterio de Uclés. https://www.monasterioucles.com/

Visitamos el conocido Monasterio de Uclés,  testigo pétreo de la riqueza histórica de La Mancha conquense.

Sobrio y adusto en sus formas, imponente en su fachada. Evocador en su recuerdo herreriano tan cómplice en las líneas de austero boato de algunos de los primeros autrias en España, el Monasterio de Uclés mantiene en su atmósfera un cierto regusto castrense donde algunos todavía adivinan la presencia de un castillo.

No en vano, los primeros anales históricos de Uclés ligan a este territorio con una importante batalla de 1.108, cuando las huestes de Alfonso VI cayeron sufrieron una cruenta derrota a manos de la media islámica delos almorávides de Yusuf (aquellos mismos que combatiera con arrojo el mismo Cid Campeador más al Este, en Valencia).

Uclés es una referencia espiritual y artística como primer referente del turismo en La Mancha conquense

Tuvieron que pasar algo más de un siglo, para que fuera otro monarca Alfonsino, éste, Alfonso VIII, quien en el último tercio del siglo XII, le arrebatará la plaza al imperio Almohade. La toma de Uclés se circunscribe pues a la definitiva expansión de Alfonso VIII en la penetración del reino de Castilla por el sureste peninsular.

Ligado a la Orden de Santiago

Territorio de frontera, no se entiende la repoblación jurisdiccional y demográfica de La Mancha sin la intervención y llegada de las órdenes militares. La de Santiago sería determinante en su desarrollo por prácticamente toda La Mancha Conquense. Donado a la orden santiaguista, Uclés se establecería como cabecera de la Orden.

La estructura original del Monasterio recuerda a la de una castillo

Es aquí donde todavía quedan rescoldos de aquel recuerdo sobrio y militar con sus dos torres Pontido y Palomar, junto al lienzo de muralla, que aprovecharon las estructuras defensivas primigenias de la edificación islámica.

Imagen del Monasterio de Uclés
Imagen del Monasterio de Uclés. Imagen cedida por https://www.monasterioucles.com/

A medida que se consolidan los reinos cristianos, con la definitiva asimilación de las coronas de Castilla y Aragón con los Reyes Católicos, Uclés cede en importancia fiel reflejo de la pérdida de peso de las Órdenes Militares en la Corte.

La semblanza monacal de Uclés

En 1529, el prior Pedro García de Almaguer inicia una transformación radical del edificio que adoptará sus líneas del Monasterio. Destacan los 36 arcos junto al brocal en el centro de factura, hoy barroca. El visitante no debe olvidar tampoco el refectorio y también la sacristía, de inspiración plateresca, atribuida a Andrés de Vandelvira, natural de Alcaraz,  cuyo legado renacentista dejó huella en Úbeda y Baeza, joyas renacentistas de la provincia de Jaén.

La iglesia, obra de Francisco de Mora, es uno de los elementos de mayor personalidad de Uclés con su trazado de escuela herreriana.

Fusión de estilos en sus fachadas

La mezcolanza de estilos  domina también el carácter del monasterio de Uclés con los citados plateresco y herreriano junto al estilo churrigueresco, de Pedro de Ribera, en 1735.

Siglos convulsos, historia pétrea.

Los gruesos sillares del monasterio han sido testigos de varias guerras que conmocionaron la historia contemporánea de los españoles. Primero, sus piedras sufrieron el desgaste de la artillería de las tropas napoleónicas con la Guerra de la Independencia (1808-1812).

Después, la religión y el peso social de la Iglesia ceden terreno (literalmente) a las intervenciones civiles gracias a las paulatinas desamortizaciones de un siglo XIX donde se gestaba todavía lentamente la disolución de las estructuras estamentales del Antiguo Régimen. La más famosa, la de Mendizábal en 1836 deja el Monasterio de Uclés en manos de la Diócesis de Cuenca.

 
Imagen del Monasterio de Uclés. Imagen cedida por https://www.monasterioucles.com/
Imagen del Monasterio de Uclés. Imagen cedida por https://www.monasterioucles.com/

Los años traumáticos de la Guerra Civil dejan un rastro de grave deterioro al edificio que, significativamente, pasará a convertirse en seminario y lugar de reposo espiritual.

Destino turístico y punto de encuentro

No hace menos de una década, el Monasterio de Uclés ha dejado de ser un seminario por falta de vocaciones. Sin embargo, su belleza perdura entre sus muros para todo aquel visitante que respira el aroma, sobrio y castellano de una historia macerada con siglos de arraigo entre sus piedras.

Ese magnetismo que encierra sus imponentes formas y fachadas no pasa desapercibido y hoy Uclés es el lugar elegido para realizar eventos de cualquier índole; desde conferencias, congresos, eventos gastronómicos y exposiciones hasta incluso punto de unión familiar para todos aquellos que quieran casarse en Uclés.

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