Balcón de La Mancha, molinos

Vistamos Mora del Cuervo en Cuenca para degustar sus rincones de historia, leyenda y molino

El tiempo sigue sus propios dictados y la naturaleza impone su lógica, incluso para aquel incauto que se atreve, siquiera, a desafiar sus normas.

Pronto lo descubre el visitante novel, que se acerca, asombrado a los pies de los colosos de aspa, cal y viento que dominan la llanura. Son siete, y aunque restaurados durante los años 70 del pasado siglo, la historia parece dormitar sonámbula entre aquellos molinos de viento, hoy, santo y seña, atalaya y balcón de La Mancha conquense.

Ayuntamiento de Mota del Cuervo
Ayuntamiento de Mota del Cuervo

Molinos de Mota del Cuervo

Desde el paraje de “la Sierra”, donde según dicen se divisan los pueblos de raigambre cervantina:  “El Toboso, Quintanar, Criptana, Alcázar, Socuéllamos,… Despeñaperros, en los días de limpio horizonte, casi se toca.”

Presos de un hechizo, nuestra curiosidad hidalga nos atrae, magnética, hacia las entrañas del gigante. Algunos conservan recuperada, sus viejas tripas del siglo XVI. Resisten impávidos los envites de fricción y piedra, los achaques del fuerte viento, dueño soberano en las despejadas y frías mañanas de rudo invierno manchego.

Interior del molino de viento en Mota del Cuervo
Interior del molino de viento en Mota del Cuervo

“Hay un margen de seguridad para la molienda y por encima de los 35 Km/h no es seguro mover la maquinaria”, nos apunta María Ángeles Cano, responsable de la oficina de turismo en Mota del Cuervo.

Aunque hay constancia ya en el siglo XVI de su existencia y llegada a La Mancha, sería con la dinastía de los Borbones, en el Catastro de la Ensenada, 1752, cuando se “registren los nombres de los dueños de los “15 molinos de viento harineros sitos en la loma y rivera de esta villa, los que muelen con una piedra”.

Su número, incierto e impreciso según fuentes documentales, fue decayendo hasta ser relevados por la energía eléctrica, a pétreos testigos del tiempo.

Fue en 1929 cuando el zurdo (“por girar sus aspas a izquierdas”) desperezó sus brazos álamo negro en su última ofrenda de harina. Hoy, algunos de ellos, cada sábado todavía giran sus aspas para reclamo del turismo en Mota del Cuervo, con unas 16.000 visitas anuales para un municipio con algo más de 5.000 habitantes.

Enrique Tirado, a la derecha, Asociación de Amigos de los Molinos de Viento de mota del Cuervo
Enrique Tirado, a la derecha, Asociación de Amigos de los Molinos de Viento de mota del Cuervo

Desde entonces y con el aliento incansable de la Asociación de Amigos de los Molinos de Viento del municipio se fueron recuperando en el último cuarto del siglo XX cada piedra de los gigantes.

 “La idea surgió de unos cuantos locos que amaban estos molinos”, afirma Enrique Tirado, Presidente actual. Con él, peldaño a peldaño, subimos la escalera para descender hasta el mínimo detalle escondido en el molino ‘El Piqueras’.

Alberga un museo de objetos antiguos relacionados con tiempos extintos de la agricultura. Todo un tesoro de etnografía manchego, preñado de tradición y esparto.

La tercia real, oficio y beneficio cervantino

En la plaza homónima, está la Tercia Real, viejo edificio, propiedad de la Corona, dedicado al depósito de los tediosos impuestos reales de Castilla. Como los pósitos reales, almacenaba los 2/9  de grano del diezmo eclesiástico cobrado a los pecheros.

Tercia real en Mota del Cuervo
Tercia real en Mota del Cuervo

Una carga fiscal por añadidura de los Reyes Católicos para esfuerzos colonizadores y espirituales en el Nuevo Mundo (primero fue en la campaña cruzada de Granada), que junto a la alcabala (impuestos reales) ahogaron a la depauperada y sufriente sociedad del Siglo de Oro.

Llama la atención su planta exenta de grandes dimensiones hoy diáfana en el espacio interior para usos culturales y diferentes eventos.

En Mota del Cuervo respetan con cariño al edificio de la Tercia por su vinculación con Cervantes, cuyo oficio estuvo ligado, como alcabalero real, a la recaudación de impuestos para los Habsburgo. Una profesión que no gozaría de mucho cariño y apego allá por donde fuera. “Se cree que Cervantes pasó mucho tiempo en prisión por asuntos de faldas pero lo cierto es que lo más probable es que fuera por tentaciones  de apropiación en las recaudaciones”. Un mal de las administraciones  in  saecula saeculorum…

El escudo de heráldica, solo de Fernando de Aragón, resulta significativo en la puerta pues permite datarlo con cierta exactitud sobre el 1515, cuando “la reina Isabel ha muerto y Fernando es el regente de su hija Juana”. Un momento sensible pues ya estaba entonces casado en segundas nupcias con Germana de Foix y un heredero habría puesto en jaque la unidad territorial de ambas coronas, truncando definitivamente el posterior legado a Carlos V.

De cantarías y alfareras

Es uno de los barrios con mayor personalidad en Mota del Cuervo. Situado en la zona noreste de la localidad se encuentra el barrio de las cantarías,  llamado así porque desde tiempo inmemorial “sus pobladores se han dedicado a la elaboración y comercialización de cántaros y otros enseres cerámicos.”

“Mota del Cuervo es además Ciudad de la Cerámica uno de los tres únicos núcleos de cerámica femenina que se encuentran en la península.”

Museo de alfarería en Mota del Cuervo
Museo de alfarería en Mota del Cuervo

Su importancia económica y social como actividad gremial gravada ya queda reflejada a finales del siglo XV cuando en1478 se afirma que “la Alcaidía tiene el diezmo de los cántaros”. Sus orígenes, como muchos otros sedimentos medievales, difusos. Hay quien sostiene sus raíces mudéjares con la repoblación castellana, siguiendo una morfología de las piezas con morfología árabe.

Todo ello se puede descubrir en su pequeño museo de alfarería, todo un tesoro antropológico de familias y apellidos ligados a un oficio, no exento de ciertas suspicacias en la propia población moteña. “Al ser un barrio mudéjar vigilado celosamente por la Inquisición (Plaza de la Cruz verde), la propia población ha heredado los tapujos y reticencias culturales”.

Lo cierto es que la propia identidad no ha quedado desde entonces adherida a cada vivienda, cada rincón, y hasta cada vecino de este pintoresco barrio, con marcada personalidad femenina.

 “La singularidad de la alfarería moteña le viene dada porque ha sido tarea exclusivamente femenina.”

“Las mujeres preparaban y elaboraban las piezas, mientras los hombres eran los encargados de sacar el barro de los barreros”.

La curiosidad es la propia técnica ya que “las cantareras de Mota del Cuervo no modelan el barro sino que lo urden, técnica que consiste en ir pegando rollos de barro en un proceso conocido como subir la pieza para ello utilizan el torno celta.”

Lagunas de Manjavacas, paraíso ornitológico

Para los amantes del turismo ornitológico, La Mancha ofrece, por sus condiciones endorreicas un lugar de especial interés en sus lagunas y humedales. Algunos de estos estos complejos lagunares fueron declarados Reserva de la Biosfera, dentro de la Red Natura 2000.

Grullas en las lagunas de Manjavacas
Grullas en las lagunas de Manjavacas

Es el caso de del paraje conocido como las lagunas de  Manjavacas. No solo alberga la ermita de la patrona con el mismo nombre, es también un entorno fundamental para la avifauna acuática, adaptada sus aguas salinas.

En sus orillas se han visto “colonias reproductoras de pagaza piconegra o malvasía cabeciblanca, entre otras especies.

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