Hay personas que están destinadas a brillar y a destacar por sus extraordinarias cualidades; incluso, a hacer de este mundo un lugar mejor. También hay rincones en los que su esencia permite que esa luz resplandezca más que nunca. Cuando se unen los dos, como sucede con Rozalén el resultado es sublime.

En 1986, Albacete vio nacer a uno de los portentos de la música nacional e internacional: María de los Ángeles Rozalén Ortuño o, simplemente, Rozalén.  Sin embargo, el pequeño pueblo de Letur, en plena sierra del Segura, fue testigo del desarrollo de su potencial.

La música siempre ha girado en torno a la manchega, gracias a figuras tan importantes, como su abuela y su madre. Ellas, también artistas, le cantaban canciones desde muy pequeña y le animaban a tomar clases de baile. Sus primeros pasos los dio, a los 9 años, en la rondalla del barrio de Fátima (Albacete); tocaba la guitarra y la bandurria.

Con tan solo 14 años, Rozalén ya había compuesto sus primeras canciones. Recién alcanzada su mayoría de edad, comienza a hacer realidad su sueño de dedicarse a la música. Años más tarde y sin dejar nunca de lado su vena artística, Rozalén se gradúa en Psicología por la Universidad de Murcia.

La gran oportunidad de la albaceteña llega en el año 2013, cuando pudo plasmar su sueño lanzando su primer álbum Con derecho a… Con él su single “80 veces” alcanzó más de un millón de visitas; y no en vano. En su videoclip participaba la intérprete de signos, Beatriz Romero. Un guiño a la inclusión que dejaba entrever los propósitos de la artista.

Con su segundo single, “Comiéndote a besos”, dio visibilidad y normalización a las personas seropositivas; socialmente muy estigmatizadas. La aceptación fue titánica y la carrera musical de Rozalén despegó para hacerse imparable.

En la actualidad, Rozalén se conforma como una de las artistas más completas del panorama nacional. Cantautora y compositora manchega por excelencia, ha roto todos los esquemas de la música convencional. Para ella, no existen barreras entre las diferentes capacidades de las personas. Por ello, su activismo a favor de los derechos de los colectivos más desfavorecidos, así como las comunidades minoritarias, le han hecho ganarse el beneplácito de todos.

Su magia ha calado muy hondo en la sociedad; de hecho, no ha parado de trabajar desde entonces. Un aluvión de conciertos por todo el territorio nacional y por muchos puntos de Latinoamérica son el reflejo perfecto de la grandeza de esta artista. No solo ha logrado cautivar al público y a la crítica; cantantes de la talla de Alejandro Sanz y Miguel Bosé no han podido resistirse a trabajar con ella.

Rozalén siempre ha llevado a su tierra manchega por bandera. Una perfecta embajadora, que ha divulgado las numerosas bondades que ofrece la región. Entre los muchos reconocimientos que ha obtenido, destaca el Premio Joven en “Artes”, otorgado por la Denominación de Origen La Mancha. Un galardón que le viene como anillo al dedo, ya que se considera una amante del buen vino y sabe apreciar los admirables aromas y sabores de los manchegos.

Rozalén sabe cómo llevar su música a los corazones de todos, crea música sin excluir a nadie y en sus letras desprende un amor y una comprensión difícil de igualar. Con sus girasoles dio fuerza y esperanza a todo un país, sus aves enjauladas se sintieron más libres que nunca y su puerta violeta se quedó abierta para que nunca más se silencie la violencia. 

Rozalén con Un Micro para El Sahara
Rozalén con Un Micro para El Sahara

Además, en 2019, fue Premio Joven de los vinos DO La Mancha donando la cuantía solidaria del galardón a ‘Un micro para el Sahara’.

Entrevista con Rozalén

Su primer concierto, ¿cómo lo recuerda?

Mi primer concierto lo di en Albacete a los 18 años y, además, fue benéfico. El festival se llamaba (y se sigue llamando) “Operación Bocata”, organizado Manos Unidas. Hicieron un escenario chiquitito, para acústicos, y, aunque yo era muy tímida, la verdad es que agradezco que me obligaran a darlo. Se acercó mucha gente que me quería y que quería que yo cantara. Lo recuerdo con un cariño brutal. Mirase donde mirase, encontraba a gente que me apreciaba y es a lo que uno siempre aspira: a que te quieran.

Confinamiento no sido parálisis para muchos artistas. Festivales solidarios en la red, homenajes. ¿Ha estado muy activa en este tiempo?

Muchísimo. La verdad es que he participado en todo lo que me han propuesto. También he tenido semanas un poco más paraditas y otras menos. Al principio, me sentía con fuerzas y creía que era un momento en el que había que animar a la gente y, sobre todo, entretenerla para que el tiempo en casa fuera lo más agradable posible.

Por fuerza, nos ha vuelto socialmente más introvertidos. ¿Qué ha cambiado en Rozalén durante este tiempo?

Supongo que a casi todos nos habrá cambiado un poquito todo esto. A mí, personalmente, me ha venido bien porque, por obligación, he tenido que parar. Era algo que creo que debía hacer desde hace tiempo y todo el mundo me lo decía. Descansar, dormir 8 horas diarias, cuidarme… Es verdad que he trabajado mucho desde casa, pero me he cuidado mí misma y es lo mejor que uno puede hacer.

Este tren, suena a oportunidad. ¿En qué estación nos hemos dormido con esta pandemia?

Pues no lo sé. No sé en qué estación. En la canción es un carpe diem, un disfruta el momento, un súbete a las oportunidades que la vida nos brinda… Supongo que, desde el descanso, uno también saborea mucho las cosas y puede valorarlas como mucho más esenciales en la vida.

 

 Por cierto, ‘Aves enjauladas’, en clara metáfora, surge como un canto a la esperanza.

Sí, es un canto a la esperanza. Tiene también la parte como de más añoranza, de elecciones, de cosas que ojalá y cambien después de todo lo que hemos vivido. Pero, sobre todo es eso: el saber disfrutar.

Aunque hayamos estado encerrados, la vida pasa. Uno puede mirar por la ventana y disfrutar de cosas maravillosas.

Siempre has tenido a tu tierra y Albacete, especialmente presente. ¿Cómo recibiste el Premio de los vinos DO La Mancha a tu trayectoria?

Con muchísima alegría porque, además, soy amante del vino. Conforme me voy haciendo mayor, más lo disfruto. Y es que para mí un buen vino significa muchas cosas. Me siento rica cuando pruebo algo que tanto trabajo ha tenido detrás; que se ha hecho con tanto mimo y que, encima, es de mi tierra; presumo todo el rato de ella. Entonces, claro, cuando los aplausos me los dan desde casa los recibo mucho más a gusto.

En el vino, la edad y el tiempo cuentan… ¿nos hemos olvidado de nuestros mayores en una sociedad que frivoliza el tiempo presente y el forever young?

Yo estoy todo el rato mirando por nuestros mayores y, cuanto más tiempo pasa, más los aprecio. Nuestros sabios tienen toda la experiencia a las espaldas.

Sí que, a lo mejor, las personas más jóvenes tienen que aprender a valorar un poco más a nuestros padres y a nuestros abuelos.

Y valorar, sobre todo, de dónde venimos; si no, es imposible saber dónde uno quiere avanzar.

¿Algún rincón o paraje manchego al que le gustaría volver (especialmente ahora…)?

Ahora mismo acabo de llegar a Letur, que tenía muchas ganas. Evidentemente es donde más quería ir porque está mi familia. Pero es que hay demasiados rincones de toda Castilla – La Mancha que a mí me fascinan. Estoy enamorada de los pueblos, como, por ejemplo, los Pueblos Negros de Guadalajara; también la ciudad de Cuenca me parece que, quién no la conozca, se está perdiendo una de los lugares más preciosos de España; en Ciudad Real hay tantos pueblos en los que tengo tantos amigos; Toledo es una de las ciudades en las que más alucino y allí tengo mucha conexión porque mi padre vivió muchos años. Creo que no podría elegir. Me quedaría con demasiados rincones de mi tierra.

Este tren, portada del nuevo disco de Rozalén
‘Este tren’, portada del nuevo disco de Rozalén

En clave personal: 7 de 7

Un aroma o sabor de la infancia: tomillo o romero.

Un plato al que no se resiste: salchichón.

Su canción favorita: “Show Must Go On”, de Queen.

La película que más veces ha visto: Titanic.

El escritor que nunca le defrauda: Felipe Benítez Reyes.

Su primer pensamiento al despertarse:  dar las gracias por todo lo que tenemos.

Si pudiese viajar en el tiempo, se tomaría un vino con: Chavela Vargas.

 

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