Banquete romano, por Roberto Bompiani, (Getty Museum). Imagen de www.ancientpages
Banquete romano, por Roberto Bompiani, (Getty Museum). Imagen de www.ancientpages.com

 

Celebradas en honor al dios Saturno, entre el 17 y el 23 de diciembre, no solo marcan el cambio de ciclo agrícola, también señalaban una de las festividades sociales más arraigadas en la sociedad romana.

Descanso escolar, con el cierre de edificios públicos; calles adornadas con guirnaldas junto a largos y generosos banquetes, regados de abundante vino. Intercambio de regalos y una cierta condescendencia moral derivado del optimismo reinante.

En efecto, todo ello ocurría en el mes diciembre. Pero aunque pueda parecerlo, no hablamos de la Navidad, sino de las Saturnalia, una de las fiestas de mayor bullicio y jolgorio en la Antigua Roma.

Fiesta de origen agrícola

Al grito de Io, Saturnalia la multitud se sumergía de lleno en la fiesta para rendir tributo al dios protector de las cosechas. Durante casi una semana, la recta sociedad latina relajaba sus costumbres.

Lujo, cierto desenfreno y algún exceso en los banquetes permitían a los romanos retornar al origen del significado del dios Saturno. Incluso, dentro de la domus, se intercalaban los roles sociales, estrictamente marcados, y los esclavos ejercían como dominus por un día.

Una fiesta, el 17 de diciembre, marcada en rojo en el calendario capitolino que evolucionó en abundancia y exceso prolongándose hasta el 23 de diciembre.

En honor al dios sol

Se hacía así coincidir casi en tiempo con la fiesta del Deus Sol Invictus (“el invencible Dios Sol” que triunfa sobre la noche), el 25 de diciembre, pasando las jornadas a ser más largas en el ciclo estacional.

Ese (re)nacimiento del dios sol cada 25 de diciembre sería asociado al nacimiento del Mesías y redentor por el cristianismo.

Quizás, como gesto de acercamiento, o bien, como astuta maniobra política, sería con el pragmática emperador Constantino (272-337) cuando la Navidad quedaría definitivamente adherida a las fiestas paganas de las Saturnalia y el Dios Sol Invictus.

 

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