Uno de los grandes atractivos de España es su deliciosa gastronomía. De hecho, su famosa dieta mediterránea es considerada como una de las mejores del mundo, por su gran variedad de recetas, muy diversas según sus provincias, y elaboradas con ingredientes de primera calidad. Además, muy saludables. En este post te contamos algunos platos de la gastronomía española más célebres. Para hacerlos aún más deliciosos, descubrimos los mejores vinos para acompañarlos; vinos de la Denominación de Origen La Mancha.

Paella

Blanco Airén D.O. La Mancha con paella

La paella es uno de los platos españoles más internacionales. Se trata de una comida única, pero con multitud de interpretaciones a lo largo de todo el mundo. Sin embargo, la receta original proviene de la Comunidad Valenciana, al este del país. Entre sus principales ingredientes están las verduras (tomate, judías verdes, judías blancas), la carne, que normalmente es de pollo, y el arroz. Sin duda, hay que elaborarlo con cariño, y seguir de forma exacta sus pasos, para disfrutar de su delicioso sabor.

Por supuesto, el vino es un complemento ideal para disfrutar de una buena paella. La versatilidad de esta comida ha desencadenado una gran variedad de versiones, que se distribuyen en tres categorías diferentes: de carne, de marisco y mixta.

  • Paella de carne: tinto joven Tempranillo. Su juventud y sabor afrutado combinará a la perfección con este plato.
  • Paella de marisco: blanco joven Verdejo. Esta variedad cuenta con una gran notoriedad en La Mancha, originando vinos muy aromáticos, perfectos para acompañar la paella de marisco.
  • Paella mixta: rosado Garnacha o blanco Airén. Son los ideales para esta combinación de marisco y carne, gracias a su buena intensidad y frescura, convirtiéndose en los mejores compañero de este plato.

Tortilla española

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No cabe duda que las tapas son uno de los grandes atractivos gastronómicos del país. Una de las más demandadas es la tortilla de patatas, conocida también como tortilla española, cuyo sabor y textura han conquistado los paladares de todo el mundo. Y, al igual que con la paella, sus versiones son casi infinitas adaptándose a los gustos de cada persona. Sin embargo, son dos las variantes más populares en España: tortilla con cebolla y sin cebolla.

Uno de sus ingredientes, el huevo, dificulta la tarea de encontrar el maridaje perfecto; pero no imposible. La gran variedad de vinos que brinda la Denominación de Origen La Mancha permite encontrar el perfecto.

  • Para la tortilla sin cebolla, lo ideal es acompañarla con un vino blanco, tinto o rosado tradicional; es decir, un vino a media distancia de uno joven y uno crianza, cuya conservación ha sido en depósito o tinaja.
  • Para la tortilla con cebolla, lo mejor es optar por un vino tinto envejecido en barrica. De esta manera, el sabor fuerte de la cebolla se verá equilibrado por la intensidad de estos tipos de vinos. Puedes optar por un coupage de las variedades Tempranillo y Cabernet Sauvignon.

Jamón ibérico o serrano

Jamón ibérico con tinto Crianza de La Mancha

Es un excepcional y delicioso producto que no puede faltar en las despensas españolas. Es, también, un clásico de los bares y restaurantes del país, que suele tomarse como entrante a otros platos más contundentes. Además de su sabor adictivo, cuenta con propiedades muy beneficiosas para la salud. En España, el jamón se diferencia en dos tipos: ibérico, si procede de raza ibérica, y serrano, si procede del cerdo blanco.

Ambos productos cuentan con una gran calidad, por lo que es necesario armonizarlos con vinos de iguales aptitudes. Por ello, cualquier jamón, sea ibérico o serrano, tiene un vino manchego a su altura. Cortado preferiblemente en finas lonchas, puedes probarlo con su maridaje tradicional, un vino tinto, o innovar con un exquisito Espumoso de La Mancha. Sin duda, maridajes gourmets que querrás repetir una y otra vez.

Croquetas

Croquetas con vino tinto de La Mancha

Es quizás el plato de esta lista menos internacional, pero esencial en la gastronomía española. Se trata de una porción de masa, elaborada con bechamel y diversos tipos de ingredientes al gusto; rebozada y frita. Su resultado es un intenso y cremoso sabor interior, recubierto de una sorprendente capa crujiente, que no podrás parar de comer. Además, cada tipo de croqueta, debe ser maridada correctamente.

Por ejemplo, las croquetas de jamón demandan vinos estructurados y de notable presencia de taninos, como un tinto joven Syrah o Tempranillo; las de pollo, al ser más ligeras en boca, podemos acompañarlas de un buen Espumoso; las de bacalao, con un Chardonnay joven o con crianza en madera; y las de boletus y queso, por su intenso sabor, requieren vinos potentes, como un Tempranillo Crianza o Reserva.

No olvides que tanto las comidas, como los vinos deben se de la máxima calidad. Por ello, utiliza ingredientes de calidad superior y escoge los mejores vinos: aquellos en cuya contraetiqueta aparezca el sello de la Denominación de Origen La Mancha.

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