Uvas, vinos y viñedos en La Mancha

No es un secreto que La Mancha es el viñedo más grande del mundo. De hecho, son más de 154.000 las hectáreas adscritas a la Denominación de Origen La Mancha, dejando constancia de su cada vez más notable diversidad y su indiscutible calidad. Un importante papel que, más allá de lo económico, gira en torno a la sostenibilidad y ayuda a dinamizar la demografía de la zona, entre otros grandes beneficios.

La coexistencia del regadío y el secano, como consigna de sostenibilidadVinedo de vaso en La Mancha, una de las claves de su sostenibilidad

El último estudio de Encuesta sobre Superficies y Rendimientos Cultivos (ESYRCE) ha arrojado nuevos datos sobre las características de los cultivos de viñedo. De esta manera, la región de Castilla-La Mancha (centro de España) se ha convertido en un buen ejemplo de convivencia entre los viñedos de regadío, que alcanzan el 59,8% del total, y los de secano, que representan el 49,2% restante.

Un dato que pone de manifiesto un crecimiento de los cultivos de regadío, en los que priman los cada vez más modernos y eficientes sistemas de riego: menor cantidad de agua mejor aprovechada. Asimismo, el secano sigue siendo parte fundamental de los viñedos manchegos, reforzando una apuesta por la sostenibilidad cada vez más apremiante para el futuro del planeta.

Asimismo, la superficie de viñedo tan importante de secano y la eficiencia en los sistemas de regadío ofrecen un curioso beneficio para frenar los daños del cambio climático: evitan el avance de la desertificación. Más si cabe, en una zona como la de La Mancha, caracterizada por sus escasas precipitaciones y que cuenta con una conciencia colectiva en torno al ahorro de sus recursos hídricos.

¿Cuál es el papel de sostenibilidad que desempeña el viñedo en La Mancha?

Los vinos de La Mancha son un ejemplo de sostenibilidad

En zonas como en La Mancha, el viñedo se alza como un agente de protección del medio ambiente, no solo por su papel dinamizador de la economía y población local. De hecho, ejerce una misión imprescindible para evitar la desertización de los suelos. Asimismo, mengua los efectos devastadores de fenómenos como lluvias torrenciales, impidiendo la formación de fuertes corrientes de agua.

Cabe destacar, además de su función de pulmón natural, su contribución a enriquecer la materia orgánica de sus suelos, de forma natural, con la caída de las pámpanas, y de forma artificial, con las podas. Finalmente, ayudan a mantener el equilibrio y la protección de la fauna y flora nativa.

El compromiso en verde de las bodegas de La Mancha

El viñedo de La Mancha al amanecer

No solo en el viñedo está el compromiso por cuidar nuestro entorno. Durante los últimos años, las bodegas de La Mancha han dando un salto exponencial en materia de eficiencia y sostenibilidad. Ya se cuentan por decenas las bodegas manchegas que han dedicado grandes esfuerzos a la implantación de tecnologías respetuosas con el medio ambiente y cuyos certificados oficiales así lo acreditan.

Son ellas las que han apostado por adentrarse y formar parte de la Economía Circular como sistema para aprovechar al máximo la vida útil de todo aquello que es producido. Destacan también el gran número de bodegas manchegas que elaboran vinos bio, ecológicos y veganos. Y, por supuesto, cada vez son más las que cuentan con instalaciones eficientes, que no solo les permiten ser más rentables, sino que emiten un impacto mínimo o nulo al medio ambiente; algunas, incluso, mimetizándose con su entorno.

Los múltiples usos de la uva, más allá del vino

Embotellado en las bodegas de La Mancha

Que el vino es el mejor resultado de la uva, no cabe duda. Sin embargo, lo sobrante también puede llegar a tener una gran utilidad y minimizar así los residuos generados. Por ejemplo, los alcoholes vínicos,  que también tienen interés económico. Además, dependiendo de los frutos, se destinan a vinos de calidad (como los de la D.O. La Mancha), vinos comunes, mostos, zumos de uva, destilados, etc. Sin embargo, en las bodegas es imposible de conseguir cero residuos. Es por ello, que cuentan con depuradoras para evitar tratarlos de la manera más apropiada. Incluso algunas de ellas se nutren de la propia naturaleza para funcionar.

En definitiva, no cabe duda el gran salto que los campos y bodegas de La Mancha han dado en materia de variedad y calidad durante los últimos años. Un producto que ofrece las máximas garantías y cuyas cualidades son muy apreciadas todos los rincones del mundo, alcanzando casi el centenar de países que los consumen. Todo ello, bajo un compromiso de respeto y cuidado al medio ambiente, como única forma de asegurar el futuro de la vid (y de la vida) en la comarca de La Mancha.

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