Una bicicleta en viñedo de La Mancha

La cercanía de Colombia al ecuador, permite disfrutar a sus ciudadanos de un clima ecuatorial, el cual se divide en dos estaciones bien diferenciadas: el invierno (temporada húmeda o de lluvias) y el verano (estación seca). Aunque su duración varía en sus seis regiones, generalmente cumple esa pauta.

Sin embargo, la situación de la comarca de La Mancha, en el corazón de la Península Ibérica, proporciona un clima fraccionado en 4 estaciones diferentes inmersos en un clima continental. Cada una de ellas disfruta de una belleza única, también reflejada en su inmenso mar de vides. En este post descubrimos la belleza del paisaje manchego en sus 4 estaciones.

La primavera, el resurgir de la vid(a) en La ManchaEstaciones en La Mancha, la primavera

Con la llegada de la primavera (marzo a junio), La Mancha ofrece un espectáculo de vivos colores sinigual. Las temperaturas comienzan a suavizarse dando lugar al ‘despertar’ de la flora y gran parte de la ‘fauna’ manchega. Un punto de inflexión que acaba con el letargo invernal y que, entre otras cosas, es anunciado por el lloro de la vid; es decir, la savia comienza a circular por las cepas, ofreciendo este singular y bello fenómeno.

durante la primavera, las vides ‘despiertan’ volviendo a prepararse para una nueva cosecha

Con todo, la primavera se convierte en una de las estaciones más bellas, en la que los colores vivos comienzan a hacerse los dueños y señores del paisaje manchego; vistiendo y aromatizando su gran llanura y aledaños de amapolas, jazmines y margaritas. Colores que se funden con el verde de hierbas silvestres y, un poco más tímidos, los primeros brotes de las vides; brotes que crecen con vigor durante toda la primavera.

El Sol como gran protagonistas en la más calurosa de las estaciones: el verano

Estaciones en La Mancha, el verano

Si las suaves temperaturas marcaban el ciclo primaveral, el verano (junio a septiembre) es más extremo. El sol y el calor ganan terreno. Y es que, una de las grandes fortunas de la comarca son sus más de 3.000 horas de sol al año, que desembocan en una correcta evolución de las vides, así como una perfecta maduración. Aunque ya no con tanta intensidad, los colores vivos siguen dejando grandes estampas en el paisaje manchego; estampas que siempre están bajo la vigilancia de imponentes molinos de viento.

durante los últimos coletazos del verano, cuando la uva alcanza su madurez ideal, se lleva a cabo la recolección de uva

Es por ello, que por el día las opciones más refrescantes se hallan en los paraísos hídricos naturales del lugar, como las conocidas como Lagunas de Ruidera; un baño y un buen blanco o rosado fresquitos, se convierten en opciones infalibles para disfrutar. Al anochecer, el respiro de las temperaturas incita a disfrutar de su increíble paisaje, acompañado de un excepcional tinto joven D.O. La Mancha.

Los colores ocres embellecen los rincones manchegos en una de sus estaciones más bonitas: el otoño

Estaciones en La Mancha, el otoño

El final de la vendimia acaba cuando apenas ha dado comienzo el otoño (septiembre-diciembre). Las temperaturas comienzan a tornarse más frías, y mucha de la vegetación local se prepara para protegerse contra los meses más fríos. Es por ello, que muchas de ellas pierden su follaje en un proceso en el que los colores ocres, rojizos y marrones se convierten en protagonistas ofreciendo un espectáculo visual digno de disfrutar en primera persona.

las hojas de la vid, sus pámpanos,  abandonan su color verde por la progresiva ausencia de sol, clorofila y azúcares en la planta

Sin duda, una época en la que La Mancha resplandece con su particular y única belleza. Unos días en los que merece (aún más) la pena visitarla, antes de que el agostamiento llegue a su culmen. Disfrutar de su naturaleza, historia, cultura, gastronomía y maridarlo con los mejores vinos. Sin duda, los de la Denominación de Origen La Mancha.

Una naturaleza durmiente que espera su despertar en invierno

Estaciones en La Mancha, el invierno

El frío se consolida en cada rincón de La Mancha con la llegada del invierno (diciembre-marzo). Con temperaturas medias por debajo de los 6ºC, los contrastes con la época veraniega (superan fácilmente los 30º) son muy reseñables. Es por ello, que las vides, así como otra fauna y flora, se embarcan en un largo descanso para evitar los daños de las bajas temperaturas.

además de sus beneficios hídricos e higiuenizantes, las heladas invernales ayudan a la cicatrización de las vides, tras la poda

También, el silencio se hace mucho más patente en la naturaleza manchega, el cual solo se ve interrumpido por las ocasionales lluvias y el clamor del viento. A veces, incluso la nieve hace acto de presencia en la comarca, otorgando no solo un paisaje excepcional por su belleza, sino que, además, resulta muy beneficioso para las vides, protegiéndola ante posibles plagas y aumentando las reservas hídricas del lugar.

Sin duda, La Mancha es un destino para disfrutar durante todo el año; durante todas sus estaciones. Todo viajero, desde los más frioleros a los más calurosos, encontrarán en ella el momento ideal para visitarla y enamorarse de todo aquello que un día fue la inspiración de la obra cumbre de Miguel de Cervantes Saavedra: Don Quijote de La Mancha. Una obra que, por cierto, sus vinos también ejercieron un papel fundamental, no solo en el  desarrollo de la historia, sino el transcurso de toda la vida y obra del escritor.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here