La llamada gastronomía orgánica está de moda, y el vino ecológico no podía ser menos. España está la cabeza en lo que a viñedos de este tipo se refiere y, entre todas las regiones, el liderazgo de La Mancha es indiscutible. Nuestra tierra ofrece las condiciones para que el cultivo de vino sea como siempre.

¿Qué son los vinos ecológicos?

La base de los vinos ecológicos -u órganicos, según se les prefiera denominar por su acepción inglesa- es la vuelta a las formas de producción de toda la vida, sin incorporación de aditivos químicos, permitidos por la legislación.

Este modelo ha resurgido como respuesta alternativa al de cultivos intensivos, muy extendidos a día de hoy y que necesitan de componentes químicos para rentabilizar en mayor medida la producción, controlando las enfermedades. 

Depósito de tinto en su elaboración
Depósito de tinto DO La Mancha en su elaboración

Aunque no se descarta el uso de determinados avances tecnológicos, la labranza de vinos ecológicos se caracteriza por el cuidado del entorno medioambiental. De este modo, se pretende que la naturaleza actúe por sí sola siempre y que sea posible.

El concepto de vino ecológico afecta a todo el proceso de elaboración. En él, la calidad de la tierra y las condiciones climáticas son indispensables para que la vid se desarrolle en todo su esplendor.

¿Cómo saber si un vino es ecológico?

Los vinos ecológicos llevan un etiquetado que lo certifica desde 2010. Así lo establece la normativa de la Unión Europea, que delega las competencias en los Estados miembro. En el caso español, esto recae sobre las comunidades autónomas, encargadas de supervisar a los productores anualmente.

Se ha establecido el llamado ‘logotipo ecológico’ para todos los vinos comunitarios que cumplan esta condición. Es el siguiente:

El 'logotipo ecológico'
El ‘logotipo ecológico’

“Solo se puede utilizar en productos certificados como ecológicos por un organismo de control autorizado. La certificación confirma que cumplen condiciones estrictas de producción, transporte y almacenamiento”, explican desde la institución.

¿Por qué La Mancha es ideal para el vino ecológico?

Las viñas de secano, el clima en la época previa a la vendimia -poca humedad y noches frescas- y la apuesta por el cultivo tradicional son algunas de las claves para el vino ecológico en nuestra región.

Las condiciones de baja humedad son una ventaja en La Mancha para evitar la propagación de plagas 

“Castilla-La Mancha tiene una situación bastante privilegiada que ha provocado que en los últimos años se haya disparado la conversión de ciertos cultivos, como el caso de la viña”, explica Miguel Amador, consultor experto en producción ecológica, en declaraciones a la DO La Mancha.

Molinos en La ManchaEntre las virtudes, Amador destaca el hecho de que no haya “zonas críticas de intensificación de cultivos, que se caracterizan por una utilización muy alta de suelos que pueden contaminar a los cultivos ecológicos”. Además, “las plagas y enfermedades son muy reducidas respecto a otras zonas productivas de España o la Unión Europea”. Y, recuerda, “el manejo tradicional de La Mancha es muy compatible con el cultivo ecológico”.

En condiciones normales, en La Mancha no se necesita trabajar la viña con más de dos o tres tratamientos al año, mientras que en otras regiones se puede alcanzar la decena. “Cuanto más al norte, este problema se acentúa: hay más riesgo y el manejo es más complicado”, aclara el consultor.

Viñedo ecológico en La Mancha
Viñedo ecológico en La Mancha

Por ejemplo, los productos permitidos para el vino ecológico suelen tener carácter preventivo, menos eficaces que los del convencional. Pero en La Mancha apenas son necesarios. El sulfuroso, muy extendido entre los orgánicos y con limitación por la normativa comunitaria, apenas es necesario en nuestra tierra.

Por último, este experto destaca también la organización del sector del vino de La Mancha. “Ya no es solo que haya una superficie de viña muy importante, la más grande por extensión, sino que hay un sector muy potente para favorecer el desarrollo, gracias a las bodegas”, incide Amador, que concluye: “Si esto no fuera así, el sector elaborador no podría perdurar en el tiempo. Hay muchísimas bodegas en todo el territorio manchego que se pueden convertir a ecológicas”.

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